“Sentada en un parque me deleito
en el exquisito paisaje, en el
trinar de los pájaros y la suave brisa
que mece mi cabello”.
Que delicia poder disfrutar de toda la belleza que nos regala cada día la naturaleza. El goce sentido cuando la fresca brisa acaricia nuestro rostro es indescriptible, hace estremecer el cuerpo desde la cabeza hasta los mismos pies.
“En un banco frente a mí
una pareja de ancianos se
da un beso ¡Qué ternura!
¿Cómo el amor puede durar
tanto?”
El amor es eterno mientras el corazón y el entendimiento logran asociarse. La vida nos enseña a luchar por lo que queremos, a instalarnos en la vida de otro ser y hacer nuestro su corazón y su amor.
La ternura que despiertan dos seres de edad avanzada es un reflejo de la admiración, del respeto y de los años de amistad y compañía que se han brindado, todo recubierto por amor verdadero.
“El amor parece perfecto,
aún en esta soledad,
mirando el paisaje
espero mi amor eterno”.
El amor es perfecto, el amor es una delicia, el amor es sabiduría y entrega total, no es que parezca, sino que es perfecto. Son las personas las que insisten en menospreciarlo y hacer de sus vidas un constante sufrimiento culpando al amor.
Para cada ser existe una persona ideal, un ser que se acopla y se amolda a nosotros y nosotros a él, simplemente hay que esperar, pues siempre llega a nuestras vidas, lo importante es darnos cuenta cuando lo tenemos frente a nosotros y abrir el corazón para que ocupe todo el espacio que tenemos disponible para entregar amor puro y verdadero.
“Puede estar en cualquier lado,
sólo el tiempo es mi aliado
en este bello entorno que
acaricia mi vista, declarando
que el amor no tiene edad
espacio ni tiempo”.
Quizás esté mucho más cerca de lo que tú crees, el tiempo es nuestro mejor aliado, pues él nos ayuda a mejorar y restaurar un corazón roto, a olvidar malos momentos, a perdonar acciones incorrectas. El tiempo posee sabiduría, él sabe cuando nuestro corazón y nuestra alma están listos para recibir y anidar al amor verdadero, aquel amor intenso y duradero, aquel amor que nos hace viajar hasta las estrellas y al mismo tiempo nos hace habitar la luna.
El amor no tiene tiempo, edad, color, ni condición social, el amor vive adentro de nosotros. Somos seres de contacto, de caricias, de piel, seres que poseen la bendita posibilidad de dar y regalar amor a manos llenas sin esperar nada a cambio.
Un poema que ha llenado mi alma y ha colmado mi corazón de paz. Una reflexión nacida en aquellos instantes, en que te haces una con el mundo que te rodea, con la simpleza de la naturaleza y la dulzura de la vida.
Un beso y un cálido abrazo desde mi verde valle.
Eryca.