Nommo
Poeta veterano en el portal
Si yo pudiera tenerte,
entre mis brazos,
podría elevarte,
para que ascendieras,
no como fuego de artificio,
que estalla, en mil pedazos.
Sino como manzana de caramelo,
que muerde don Francisco.
En la Feria del Corpus Christi,
de Granada.
Profesor donde los haya,
semejante a un bandolero,
que a lomos de un jamelgo plateado,
asalta las diligencias que corren,
por el camino.
Serías frugal convite.
Dieta estricta del catedrático.
Pequeño regalo, para el príncipe.
Caballo de madera en el desván,
que el nieto rubio, de ojos azules,
monta, de vez en cuándo.
Y podrías besarme, en sendas mejillas.
Entonces, saldríamos a pasear,
entre Málaga y Sevilla.
Y yo plantaría dentro de tu vientre,
una semilla.
Pero no te regalo, con motivo
de nuestro matrimonio, un anillo.
Sino tan solo, carne de membrillo.
Es mi mayor problema:
Me deleito en la obra de mis manos.
De ahí que siga soltero,
si bien, es cierto que últimamente,
encontré la horma de mi zapato.
Me trata bien, y yo la retrato.
La dibujo, desde arriba, y por debajo.
¡ No, amiga, no me mandes al carajo !
entre mis brazos,
podría elevarte,
para que ascendieras,
no como fuego de artificio,
que estalla, en mil pedazos.
Sino como manzana de caramelo,
que muerde don Francisco.
En la Feria del Corpus Christi,
de Granada.
Profesor donde los haya,
semejante a un bandolero,
que a lomos de un jamelgo plateado,
asalta las diligencias que corren,
por el camino.
Serías frugal convite.
Dieta estricta del catedrático.
Pequeño regalo, para el príncipe.
Caballo de madera en el desván,
que el nieto rubio, de ojos azules,
monta, de vez en cuándo.
Y podrías besarme, en sendas mejillas.
Entonces, saldríamos a pasear,
entre Málaga y Sevilla.
Y yo plantaría dentro de tu vientre,
una semilla.
Pero no te regalo, con motivo
de nuestro matrimonio, un anillo.
Sino tan solo, carne de membrillo.
Es mi mayor problema:
Me deleito en la obra de mis manos.
De ahí que siga soltero,
si bien, es cierto que últimamente,
encontré la horma de mi zapato.
Me trata bien, y yo la retrato.
La dibujo, desde arriba, y por debajo.
¡ No, amiga, no me mandes al carajo !
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