• 📢 Nuevo: Hazte Mecenas — sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. | Mi Libro de Poesía | Métrica Española (beta)
  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

El beso de Dios

lesmo

Poeta veterano en el portal
El beso de Dios

Aquella tarde triste se pasaba
con toda lentitud, sonoro el tiempo,
en el reloj del muro y de mi alma
mientras el Sol caía tras los cerros.
Tenía en mi interior penas extrañas,
con un extraño. inmaterial revuelo
y todas parecían tener alas
mas sin abandonar mi pensamiento.
Bullían en mi mente las palabras
en tanto me quedaba en el silencio,
era la soledad de aquella estancia
de lo que me abrumaba fiel reflejo.
Veía inmensidades en la casa
sentado y quieto en el sillón de cuero,
todo me parecía ser amarga
visión difuminada por mil velos.
Llegaste y te asomaste a la ventana
a contemplar nuestro jardín risueño
y el agua de la fuente que cantaba,
como otras tardes, un acuoso alegro.
Volvía ese momento mi esperanza
al ver tus ojos dulces y serenos,
y la sonrisa amplia de tu cara,
y la sutil caída en tu cabello.
Fuera entonces la tarde sosegada,
su peso se volvía muy ligero,
trajiste a Dios contigo, y en mi alma
de Padre tierno me dejara un beso.

Salva Glez. Moles
9 de noviembre, 2021.
 
El beso de Dios

Aquella tarde triste se pasaba
con toda lentitud, sonoro el tiempo,
en el reloj del muro y de mi alma
mientras el Sol caía tras los cerros.
Tenía en mi interior penas extrañas,
con un extraño. inmaterial revuelo
y todas parecían tener alas
mas sin abandonar mi pensamiento.
Bullían en mi mente las palabras
en tanto me quedaba en el silencio,
era la soledad de aquella estancia
de lo que me abrumaba fiel reflejo.
Veía inmensidades en la casa
sentado y quieto en el sillón de cuero,
todo me parecía ser amarga
visión difuminada por mil velos.
Llegaste y te asomaste a la ventana
a contemplar nuestro jardín risueño
y el agua de la fuente que cantaba,
como otras tardes, un acuoso alegro.
Volvía ese momento mi esperanza
al ver tus ojos dulces y serenos,
y la sonrisa amplia de tu cara,
y la sutil caída en tu cabello.
Fuera entonces la tarde sosegada,
su peso se volvía muy ligero,
trajiste a Dios contigo, y en mi alma
de Padre tierno me dejara un beso.

Salva Glez. Moles
9 de noviembre, 2021.
Te volvió el alma al cuerpo.
Un abrazo, Salvador.
 
El beso de Dios

Aquella tarde triste se pasaba
con toda lentitud, sonoro el tiempo,
en el reloj del muro y de mi alma
mientras el Sol caía tras los cerros.
Tenía en mi interior penas extrañas,
con un extraño. inmaterial revuelo
y todas parecían tener alas
mas sin abandonar mi pensamiento.
Bullían en mi mente las palabras
en tanto me quedaba en el silencio,
era la soledad de aquella estancia
de lo que me abrumaba fiel reflejo.
Veía inmensidades en la casa
sentado y quieto en el sillón de cuero,
todo me parecía ser amarga
visión difuminada por mil velos.
Llegaste y te asomaste a la ventana
a contemplar nuestro jardín risueño
y el agua de la fuente que cantaba,
como otras tardes, un acuoso alegro.
Volvía ese momento mi esperanza
al ver tus ojos dulces y serenos,
y la sonrisa amplia de tu cara,
y la sutil caída en tu cabello.
Fuera entonces la tarde sosegada,
su peso se volvía muy ligero,
trajiste a Dios contigo, y en mi alma
de Padre tierno me dejara un beso.

Salva Glez. Moles
9 de noviembre, 2021.
Precioso y sensible poema, un placer transitar tu espacio poético. Un abrazo con todo mi afecto.
Miguel
 
Última edición:
El beso de Dios

Aquella tarde triste se pasaba
con toda lentitud, sonoro el tiempo,
en el reloj del muro y de mi alma
mientras el Sol caía tras los cerros.
Tenía en mi interior penas extrañas,
con un extraño. inmaterial revuelo
y todas parecían tener alas
mas sin abandonar mi pensamiento.
Bullían en mi mente las palabras
en tanto me quedaba en el silencio,
era la soledad de aquella estancia
de lo que me abrumaba fiel reflejo.
Veía inmensidades en la casa
sentado y quieto en el sillón de cuero,
todo me parecía ser amarga
visión difuminada por mil velos.
Llegaste y te asomaste a la ventana
a contemplar nuestro jardín risueño
y el agua de la fuente que cantaba,
como otras tardes, un acuoso alegro.
Volvía ese momento mi esperanza
al ver tus ojos dulces y serenos,
y la sonrisa amplia de tu cara,
y la sutil caída en tu cabello.
Fuera entonces la tarde sosegada,
su peso se volvía muy ligero,
trajiste a Dios contigo, y en mi alma
de Padre tierno me dejara un beso.

Salva Glez. Moles
9 de noviembre, 2021.
Hermoso soneto, deja una sensación de calma y de belleza sosegada. Un placer leerlo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba