lesmo
Poeta veterano en el portal
El beso de Dios
Aquella tarde triste se pasaba
con toda lentitud, sonoro el tiempo,
en el reloj del muro y de mi alma
mientras el Sol caía tras los cerros.
Tenía en mi interior penas extrañas,
con un extraño. inmaterial revuelo
y todas parecían tener alas
mas sin abandonar mi pensamiento.
Bullían en mi mente las palabras
en tanto me quedaba en el silencio,
era la soledad de aquella estancia
de lo que me abrumaba fiel reflejo.
Veía inmensidades en la casa
sentado y quieto en el sillón de cuero,
todo me parecía ser amarga
visión difuminada por mil velos.
Llegaste y te asomaste a la ventana
a contemplar nuestro jardín risueño
y el agua de la fuente que cantaba,
como otras tardes, un acuoso alegro.
Volvía ese momento mi esperanza
al ver tus ojos dulces y serenos,
y la sonrisa amplia de tu cara,
y la sutil caída en tu cabello.
Fuera entonces la tarde sosegada,
su peso se volvía muy ligero,
trajiste a Dios contigo, y en mi alma
de Padre tierno me dejara un beso.
Salva Glez. Moles
9 de noviembre, 2021.
Aquella tarde triste se pasaba
con toda lentitud, sonoro el tiempo,
en el reloj del muro y de mi alma
mientras el Sol caía tras los cerros.
Tenía en mi interior penas extrañas,
con un extraño. inmaterial revuelo
y todas parecían tener alas
mas sin abandonar mi pensamiento.
Bullían en mi mente las palabras
en tanto me quedaba en el silencio,
era la soledad de aquella estancia
de lo que me abrumaba fiel reflejo.
Veía inmensidades en la casa
sentado y quieto en el sillón de cuero,
todo me parecía ser amarga
visión difuminada por mil velos.
Llegaste y te asomaste a la ventana
a contemplar nuestro jardín risueño
y el agua de la fuente que cantaba,
como otras tardes, un acuoso alegro.
Volvía ese momento mi esperanza
al ver tus ojos dulces y serenos,
y la sonrisa amplia de tu cara,
y la sutil caída en tu cabello.
Fuera entonces la tarde sosegada,
su peso se volvía muy ligero,
trajiste a Dios contigo, y en mi alma
de Padre tierno me dejara un beso.
Salva Glez. Moles
9 de noviembre, 2021.