Suenan las horas del sueño,
una blanquecina sábana
se ha extendido en la noche
arrullando al pájaro, al
árbol, al alma de mi alma
solitaria mientras que
yo voy haciendo camino
por las húmedas aceras.
Mis ojos se llenan de
recuerdos y de nostalgia
con tristeza quijotesca
de un corazón vacío y
la mente repleta de
imposibles ilusiones.
¿Qué me aparta de los muertos
si mi voz no tiene acento?
Siento el peso de la parca
pues tanto sueño perdido,
tanto sufrir para tan
poco, tanto para nada...
apagó mi triste vida
tanto, tanto, tanto que
para cuando me den tierra,
yo ya habré muerto dos veces.
¿Qué me aparta de los muertos
si mi voz no tiene acento?
La sábana blanca, cubre
las llagas de un corazón
que guarda el eco de un beso,
el recuerdo de las fotos
que el tiempo amarilleó,
las palabras silenciadas
que anticiparon mi muerte
de amargura mientras yo
abrazaba a la mañana
con los brazos extendidos
imaginando tu piel
y en la noche me arrullaba
con los besos del rocío
soñando gotas de miel.
¿Qué me aparta de los muertos
si mi voz no tiene acento?
El silencio de la noche
me acompaña, nada turba
la quietud perenne mas
por la blanquecina sábana
de mi agonía, visiones
de soñolientas negruras
a mi paso van saliendo
de los jardines del parque.
Todo está ahí, lleno de
sombras misteriosas, sombras
que se ondulan como si
fueran las olas del mar
que van y vienen sin alma,
sin aliento por los árboles
esperando a abrazarme.
¿Qué me aparta de los muertos
si mi voz no tiene acento?
El beso de la niebla entra
en mi corazón vacío,
estoy solo con mis lágrimas,
con mi nostalgia y recuerdos,
ya no quiero más caminos...
¿Qué me aparta de las sombras,
si mi alma se va perdiendo
en la bruma de los árboles?
Luis
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