El incesante aliento
de mi vida
pasa de ti a mi.
Tu nombre se pierde en mi desaliento,
tu sonrisa es la mía
y tu enfado
la espada que mas me hiere.
Los otoños fueron tamizando
la luz de muchos veranos,
y entre las hojas del suelo
surgió mi propio ritmo
de notas lentas,
de luces doradas sin tinieblas.
Descubrí mis propios sentimientos,
mis sueños.
Mi cuerpo registro un cansancio nuevo,
aprendió todos los matices que hay
desde la alegría al sufrimiento.
Rodaron lagrimas
casi a la vez
por el mismo surco que la risa
para marcar
el sendero de los anhelos,
que como cualquier camino
esta hecho de muchos viajes
buscando con ahínco
la parte mas cómoda
para ir de un sitio a otro,
de dentro a fuera,
de la risa al llanto,
de ti a mi.
de mi vida
pasa de ti a mi.
Tu nombre se pierde en mi desaliento,
tu sonrisa es la mía
y tu enfado
la espada que mas me hiere.
Los otoños fueron tamizando
la luz de muchos veranos,
y entre las hojas del suelo
surgió mi propio ritmo
de notas lentas,
de luces doradas sin tinieblas.
Descubrí mis propios sentimientos,
mis sueños.
Mi cuerpo registro un cansancio nuevo,
aprendió todos los matices que hay
desde la alegría al sufrimiento.
Rodaron lagrimas
casi a la vez
por el mismo surco que la risa
para marcar
el sendero de los anhelos,
que como cualquier camino
esta hecho de muchos viajes
buscando con ahínco
la parte mas cómoda
para ir de un sitio a otro,
de dentro a fuera,
de la risa al llanto,
de ti a mi.