Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
Ese hombre que aparece
en la fonda del peaje,
ya aparcado su camión
tras largo y cansado viaje.
Camionero de profesión
su vida es la carretera,
su amigo, el retrovisor,
su familia, en la guantera
son fotos de comunión
que al verlas, llora o se alegra,
de los niños, de la boda
de la mujer y la suegra.
No le ajusta el cinturón
ya a su tripa cervecera,
se peina el pelo pá atrás,
calzado: bota campera,
en el pecho una medalla
la Virgen de la Macarena.
Lleva cuatrocientas horas
aferrado a ese volante
que no le dejó parar
ni siquiera pá mear.
Con la mirada distante
por los cambios de rasante
entra en el sombrío bar
y pide un coñac como entrante.
El camarero pregunta:
¿El señor desearía
un poquito de alegría?
Ese camionero agarra
un cigarro del paquete
mira al final de la barra
y se jura y se promete
que si no llega a su casa
esa misma noche mete.
La puta le mira a él
y luego mira a su chulo,
el camionero respira
le mira a la puta el culo.
"Hay habitaciones coquetas..."
el camionero no escucha,
ahora le mira las tetas.
"¿Y de precios, cómo andamos?"
pregunta, palpa el bolsillo,
"de pasta ando flojillo".
"No se apure, caballero,
y no hable de dinero,
esta estupenda señora,
por cien euros, una hora"
"¿Y no hay algo más barato?"
"Tenemos otra más vieja,
cincuenta euros, un rato."
"Demasiado, déjelo,
pronto llegaré al hogar."
"A ver,¿usted quiere follar,
pues cuánto puede pagar?"
"Tengo diez euros, amigo."
"Vale, pues venga conmigo...
suba a la tercera planta,
por ese precio tenemos
nuestro servicio especial:
puta y cerveza incluida,
noche entera pá roncar
y descansar sin medida."
Contento va el camionero
hasta ese piso, el tercero,
y cuando llama a la puerta
abre la puta y le suelta:
"Ve quitándote la ropa,
¿no te importa que esté tuerta,
quieres tomar una copa?"
"Ánda, pónme la cerveza
que dán con este servicio."
Y dice la mujer: "Escucha,
antes de empezar el vicio
he de decirte una cosa".
"Pues, rápido, desembucha,
y dáme la birra ya,
que si lo sé, no vengo."
"Es que clítoris, no tengo."
La puta le mira a él
y ese camionero a ella,
y responde: "no me importa,
pues me pones "San Miguel"
y si no hay, una "Estrella".
Estrella Cabrera Zamora
en la fonda del peaje,
ya aparcado su camión
tras largo y cansado viaje.
Camionero de profesión
su vida es la carretera,
su amigo, el retrovisor,
su familia, en la guantera
son fotos de comunión
que al verlas, llora o se alegra,
de los niños, de la boda
de la mujer y la suegra.
No le ajusta el cinturón
ya a su tripa cervecera,
se peina el pelo pá atrás,
calzado: bota campera,
en el pecho una medalla
la Virgen de la Macarena.
Lleva cuatrocientas horas
aferrado a ese volante
que no le dejó parar
ni siquiera pá mear.
Con la mirada distante
por los cambios de rasante
entra en el sombrío bar
y pide un coñac como entrante.
El camarero pregunta:
¿El señor desearía
un poquito de alegría?
Ese camionero agarra
un cigarro del paquete
mira al final de la barra
y se jura y se promete
que si no llega a su casa
esa misma noche mete.
La puta le mira a él
y luego mira a su chulo,
el camionero respira
le mira a la puta el culo.
"Hay habitaciones coquetas..."
el camionero no escucha,
ahora le mira las tetas.
"¿Y de precios, cómo andamos?"
pregunta, palpa el bolsillo,
"de pasta ando flojillo".
"No se apure, caballero,
y no hable de dinero,
esta estupenda señora,
por cien euros, una hora"
"¿Y no hay algo más barato?"
"Tenemos otra más vieja,
cincuenta euros, un rato."
"Demasiado, déjelo,
pronto llegaré al hogar."
"A ver,¿usted quiere follar,
pues cuánto puede pagar?"
"Tengo diez euros, amigo."
"Vale, pues venga conmigo...
suba a la tercera planta,
por ese precio tenemos
nuestro servicio especial:
puta y cerveza incluida,
noche entera pá roncar
y descansar sin medida."
Contento va el camionero
hasta ese piso, el tercero,
y cuando llama a la puerta
abre la puta y le suelta:
"Ve quitándote la ropa,
¿no te importa que esté tuerta,
quieres tomar una copa?"
"Ánda, pónme la cerveza
que dán con este servicio."
Y dice la mujer: "Escucha,
antes de empezar el vicio
he de decirte una cosa".
"Pues, rápido, desembucha,
y dáme la birra ya,
que si lo sé, no vengo."
"Es que clítoris, no tengo."
La puta le mira a él
y ese camionero a ella,
y responde: "no me importa,
pues me pones "San Miguel"
y si no hay, una "Estrella".
Estrella Cabrera Zamora
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Última edición:
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: (cosa más absurda y surrealista) pero así son los chistes, por cierto, gran fuente de inspiración para componer poemas cómicos. Gracias César por pasarte,¡Ah!y por la información que me diste sobre el Piporro. Un beso,Estrella.
:: Ahí va:
:: "Yupppiiiii!!!!!!!"::
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:: Un abrazo, Estrella.
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