
El canto de un ave
Se oyeron cantos de un turpial,
también los de un alcaraván,
junto con las mirlas y el ruiseñor
entonando la melodía de vida,
y los llamados de la fragilidad
del tiempo y la compañía de sus cánticos
para la inspiración del alma.
Debajo del árbol escucho cuando llegan
los toches a darme sus notas de alegría
y cuando arriban las monjitas cabeci amarillas
haciendo que el alma se aplaque y relaje.
Cuando leo un libro en ése lugar
me deleito con esas imágenes
mientras veo las aves cantar y llorar
en el regazo de las ramas;
contándome al oído sus alegrías y sus penas.
®Carlos Andrés®