Mézclese sin acierto ni ventura
el orto, el desatino y el delirio,
Morfeo, el sueño, Belcebú, un asirio,
con la anárquica luz de mi escritura.
Agítese en el vaso la mixtura
la noche en que la aurora con un cirio
le dio a Whitman y Baudelaire martirio
y a idioma y rima pónganle tortura.
Filtrad después la mezcolanza al neto
de un alambique con la lumbre vana
y obtendrán un poema con sorpresa:
La sardónica muestra de un soneto
los trazos de escritura americana
y un Góngora vestido a la francesa.
José Soriano Simón
Junio 2025
Junio2025
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