El corazon

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Me caí dentro de mi corazón;

tropecé con mis sentimientos

con mi dolor

con mi ausencia…

Creí que la fortaleza

seria mía para siempre

hasta “mi negra”

con su guadaña y su silencio.

Estaría llena de fuerza,

pero mi candela

de llamaradas hecha,

se convirtió en un rescoldo

apenas encendido

rodeado de cenizas.

Mi ilusión,

casi sin fuerzas,

ha hecho un pequeño muro

alrededor de las brasas

y muy lentamente

hecho ramas secas

para que aguante conmigo

su calor,

para que su llaga roja

y la mía

se acurruquen juntas.

Toque el fondo de mi desaliento,

deje solo a mi corazón

con un abandono cruel,

corte el flujo de mis sentimientos

creí que así

solo el sufriría

solo el tendría que levantarse

de tanto silencio,

pero grito

como antes nunca lo había hecho,

trate de engañarlo

y como un niño

siguió pidiendo auxilio.

Hasta que cansada

y apenada también

lo oí por un momento,

descubrí que gritaba por mi.

Pasamos mucho tiempo

tratando de entendernos

descubriendo las mentiras

con las que habíamos hecho

un tupido velo,

y sin las fuerzas

que tiraran de nuestro único cuerpo

descubrimos el amor mas sereno

ese amor que nunca viene en los cuentos
 
Me caí dentro de mi corazón;

tropecé con mis sentimientos

con mi dolor

con mi ausencia…

Creí que la fortaleza

seria mía para siempre

hasta “mi negra”

con su guadaña y su silencio.

Estaría llena de fuerza,

pero mi candela

de llamaradas hecha,

se convirtió en un rescoldo

apenas encendido

rodeado de cenizas.

Mi ilusión,

casi sin fuerzas,

ha hecho un pequeño muro

alrededor de las brasas

y muy lentamente

hecho ramas secas

para que aguante conmigo

su calor,

para que su llaga roja

y la mía

se acurruquen juntas.

Toque el fondo de mi desaliento,

deje solo a mi corazón

con un abandono cruel,

corte el flujo de mis sentimientos

creí que así

solo el sufriría

solo el tendría que levantarse

de tanto silencio,

pero grito

como antes nunca lo había hecho,

trate de engañarlo

y como un niño

siguió pidiendo auxilio.

Hasta que cansada

y apenada también

lo oí por un momento,

descubrí que gritaba por mi.

Pasamos mucho tiempo

tratando de entendernos

descubriendo las mentiras

con las que habíamos hecho

un tupido velo,

y sin las fuerzas

que tiraran de nuestro único cuerpo

descubrimos el amor mas sereno

ese amor que nunca viene en los cuentos
Bello y original poema, nuestro corazón marca el sendero para nuestros sentimientos, ignorarlo es desaparecer poco a poco. Me ha gustado mucho como lo has escrito amiga María. Abrazote vuela. Paco.
 
Qué bello este poema que transforma el corazón en palabras que no pierden el camino hacia el amor, me ha encantado. Un saludo cordial.


Me caí dentro de mi corazón;

tropecé con mis sentimientos

con mi dolor

con mi ausencia…

Creí que la fortaleza

seria mía para siempre

hasta “mi negra”

con su guadaña y su silencio.

Estaría llena de fuerza,

pero mi candela

de llamaradas hecha,

se convirtió en un rescoldo

apenas encendido

rodeado de cenizas.

Mi ilusión,

casi sin fuerzas,

ha hecho un pequeño muro

alrededor de las brasas

y muy lentamente

hecho ramas secas

para que aguante conmigo

su calor,

para que su llaga roja

y la mía

se acurruquen juntas.

Toque el fondo de mi desaliento,

deje solo a mi corazón

con un abandono cruel,

corte el flujo de mis sentimientos

creí que así

solo el sufriría

solo el tendría que levantarse

de tanto silencio,

pero grito

como antes nunca lo había hecho,

trate de engañarlo

y como un niño

siguió pidiendo auxilio.

Hasta que cansada

y apenada también

lo oí por un momento,

descubrí que gritaba por mi.

Pasamos mucho tiempo

tratando de entendernos

descubriendo las mentiras

con las que habíamos hecho

un tupido velo,

y sin las fuerzas

que tiraran de nuestro único cuerpo

descubrimos el amor mas sereno

ese amor que nunca viene en los cuentos
 
Me caí dentro de mi corazón;

tropecé con mis sentimientos

con mi dolor

con mi ausencia…

Creí que la fortaleza

seria mía para siempre

hasta “mi negra”

con su guadaña y su silencio.

Estaría llena de fuerza,

pero mi candela

de llamaradas hecha,

se convirtió en un rescoldo

apenas encendido

rodeado de cenizas.

Mi ilusión,

casi sin fuerzas,

ha hecho un pequeño muro

alrededor de las brasas

y muy lentamente

hecho ramas secas

para que aguante conmigo

su calor,

para que su llaga roja

y la mía

se acurruquen juntas.

Toque el fondo de mi desaliento,

deje solo a mi corazón

con un abandono cruel,

corte el flujo de mis sentimientos

creí que así

solo el sufriría

solo el tendría que levantarse

de tanto silencio,

pero grito

como antes nunca lo había hecho,

trate de engañarlo

y como un niño

siguió pidiendo auxilio.

Hasta que cansada

y apenada también

lo oí por un momento,

descubrí que gritaba por mi.

Pasamos mucho tiempo

tratando de entendernos

descubriendo las mentiras

con las que habíamos hecho

un tupido velo,

y sin las fuerzas

que tiraran de nuestro único cuerpo

descubrimos el amor mas sereno

ese amor que nunca viene en los cuentos
Querer abandonar la desazon, ver que el amor en
ocasiones nos confunde y deja aasi un alimento
de tristeza que lleva a una fuerza de ritmos y sentido.
felicidades. saludos de luzyasenta
 

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