Me caí dentro de mi corazón;
tropecé con mis sentimientos
con mi dolor
con mi ausencia…
Creí que la fortaleza
seria mía para siempre
hasta “mi negra”
con su guadaña y su silencio.
Estaría llena de fuerza,
pero mi candela
de llamaradas hecha,
se convirtió en un rescoldo
apenas encendido
rodeado de cenizas.
Mi ilusión,
casi sin fuerzas,
ha hecho un pequeño muro
alrededor de las brasas
y muy lentamente
hecho ramas secas
para que aguante conmigo
su calor,
para que su llaga roja
y la mía
se acurruquen juntas.
Toque el fondo de mi desaliento,
deje solo a mi corazón
con un abandono cruel,
corte el flujo de mis sentimientos
creí que así
solo el sufriría
solo el tendría que levantarse
de tanto silencio,
pero grito
como antes nunca lo había hecho,
trate de engañarlo
y como un niño
siguió pidiendo auxilio.
Hasta que cansada
y apenada también
lo oí por un momento,
descubrí que gritaba por mi.
Pasamos mucho tiempo
tratando de entendernos
descubriendo las mentiras
con las que habíamos hecho
un tupido velo,
y sin las fuerzas
que tiraran de nuestro único cuerpo
descubrimos el amor mas sereno
ese amor que nunca viene en los cuentos
tropecé con mis sentimientos
con mi dolor
con mi ausencia…
Creí que la fortaleza
seria mía para siempre
hasta “mi negra”
con su guadaña y su silencio.
Estaría llena de fuerza,
pero mi candela
de llamaradas hecha,
se convirtió en un rescoldo
apenas encendido
rodeado de cenizas.
Mi ilusión,
casi sin fuerzas,
ha hecho un pequeño muro
alrededor de las brasas
y muy lentamente
hecho ramas secas
para que aguante conmigo
su calor,
para que su llaga roja
y la mía
se acurruquen juntas.
Toque el fondo de mi desaliento,
deje solo a mi corazón
con un abandono cruel,
corte el flujo de mis sentimientos
creí que así
solo el sufriría
solo el tendría que levantarse
de tanto silencio,
pero grito
como antes nunca lo había hecho,
trate de engañarlo
y como un niño
siguió pidiendo auxilio.
Hasta que cansada
y apenada también
lo oí por un momento,
descubrí que gritaba por mi.
Pasamos mucho tiempo
tratando de entendernos
descubriendo las mentiras
con las que habíamos hecho
un tupido velo,
y sin las fuerzas
que tiraran de nuestro único cuerpo
descubrimos el amor mas sereno
ese amor que nunca viene en los cuentos