Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
¿No es ya verbolatría el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este catorcepiés sin las heridas
de un poema arrojado al precipicio?
Porque rimar palabras es oficio
(hoza el buril en idas y venidas):
¿dónde el arte en ceñirle sus medidas
para que ajuste exacto el artificio?
¿Qué queda así de la palabra? –Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del versoeta?
El artefacto suena a fruto hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
¡por mucho que el soneto llegue a meta!
de querer cabalgar y asir las bridas
de este catorcepiés sin las heridas
de un poema arrojado al precipicio?
Porque rimar palabras es oficio
(hoza el buril en idas y venidas):
¿dónde el arte en ceñirle sus medidas
para que ajuste exacto el artificio?
¿Qué queda así de la palabra? –Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del versoeta?
El artefacto suena a fruto hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
¡por mucho que el soneto llegue a meta!