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El cuadro invisible

frank_calle

Poeta que considera el portal su segunda casa
Pequeño homenaje

Cuando un amigo se va.

Así llamó Alberto Cortés a una de sus más emotivas y conocidas canciones.
Tuve la fortuna de escucharla en su voz, en La Habana, hace muchos años,
y el teatro entero, de pie, le ovacionó conmovido.
Hasta siempre amigo...

-----------------
Tengo ante mí vista el cuadro de un amigo
que hace años he perdido.
Lo veo todos los días,
lo veo a todas horas,
porque está exactamente ante mi vista,
pero finalmente no veo el cuadro,
ni veo al amigo,
cruel realidad que nos engaña sin desearlo,
porque la rutina de los días,
y del cuadro
nos traiciona el pensamiento,
nos borra los ocultos sentimientos,
nos llena de olvidos.


No obstante, y por ventura,
esas desventuras de la rutina
no cambian las venturas de los destinos.
Tengo ante mí, como cada día,
el cuadro de un amigo que nunca veo
(no veo el cuadro, no olvido al amigo)


¿Para qué lo tengo entonces?

No lo sé, no me lo cuestiono, no lo sabré.
Simplemente no me interesa saberlo:
un amigo no es un cuadro,
un cuadro no sustituye al amigo,
como no lo sustituye una foto,
como no lo sustituye otro amigo.

El amigo está en el corazón.
Para el cuadro queda el olvido.


Frank Calle (17/abril/2019)
 
Última edición:
Fidel, no recuerdo si fuiste tú quien me preguntó por Alberto Cortés.

Ciertamente pude estar presente en dos de sus conciertos en La Habana, en momento diferentes, pero no regresó nunca más, se contaba que por discrepancias políticas, en fin, realmente no sé.

Pero todavía me parece estar viendo a miles de personas, de pie por varios minutos, regalándole una ovación memorable.

Cuando un amigo se va, fue su última canción en La Habana.

Frank
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Gracias Fingal, ciertamente fue un motivo que busqué, para hacer un pequeño homenaje a Alberto Cortés, partiendo de la situación real ocurrida con el cuadro de un amigo.

Realmente pensé que este poema a Cortés iba a llamar la atención de varios miembros del portal, y de esa manera poder intercambiar en torno a esta figura, pero no ha sido así.

Muy agradecido.

Frank
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Última edición:
Frank,
gracias por tan bello homenaje que le das al cantante. Me gustó tu poema porque, en tus ideas, ofreces mucho en materia de expresión para este escritor de desnivelados poemas.


Frank, poeta,
me encantan tus poemas. Me encanta la diversidad; digo, uno puede, sin problema alguno, andar de sorpresa a sorpresa en uno de tus poemas, y sus respuestas.


Estimado Frank Calle,
en cuanto a la sorpresa de que tu poema no haya llamado tanto la atencion al resto de los miembros, pues, mira, en la vida, de repente ocurren cosas inesperadas…y siguen ocurriendo...en mi trayecto, me he dado cuenta que para lograr que nos respondan, pues tiene que ser un poema salvaje, o sospechoso al punto de comerme una primera coma, o como los míos….

..es decir, tus poemas, estimado amigo, son perfectos y bellos de efectos...pero bueno, así es la naturaleza de aquellos que no responden, ya se sienten moldeados por la gloria.


Mr. Frank...this is getting to long...así que, lastly, quiero dejarte saber que lo que impulsa a esta, nuestra relación poética, es la cierta pasión por la poesía. Yo aprecio y respeto todas tus letras….siempre.

Fidel Guerra Cuevas.
 
Basta con tu comentario para que el poema no quede en el olvido.

Muchas gracias una vez más, es exagerada la valoración, pero yo naturalmente no voy a decir que no estoy de acuerdo.

Ahora voy de retirada porque acabo de subir 2 poemas y ya tengo que acostarme pues son la 1:30 de la madrugada.

Un abrazo,

Frank
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Gracias Darkness, muy agradecido, al menos trato de que no pasen por alto la necesidad de recordar algunos hechos asociados a los que vivimos en la generación de los 60 al 80.

Un abrazo,

Frank
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Pequeño homenaje

Cuando un amigo se va.

Así llamó Alberto Cortés a una de sus más emotivas y conocidas canciones.
Tuve la fortuna de escucharla en su voz, en La Habana, hace muchos años,
y el teatro entero, de pie, le ovacionó conmovido.
Hasta siempre amigo...

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Tengo ante mí vista el cuadro de un amigo
que hace años he perdido.
Lo veo todos los días,
lo veo a todas horas,
porque está exactamente ante mi vista,
pero finalmente no veo el cuadro,
ni veo al amigo,
cruel realidad que nos engaña sin desearlo,
porque la rutina de los días,
y del cuadro
nos traiciona el pensamiento,
nos borra los ocultos sentimientos,
nos llena de olvidos.


No obstante, y por ventura,
esas desventuras de la rutina
no cambian las venturas de los destinos.
Tengo ante mí, como cada día,
el cuadro de un amigo que nunca veo
(no veo el cuadro, no olvido al amigo)


¿Para qué lo tengo entonces?

No lo sé, no me lo cuestiono, no lo sabré.
Simplemente no me interesa saberlo:
un amigo no es un cuadro,
un cuadro no sustituye al amigo,
como no lo sustituye una foto,
como no lo sustituye otro amigo.

El amigo está en el corazón.
Para el cuadro queda el olvido.


Frank Calle (17/abril/2019)
Bello homenaje hacia el amigo inseparable.
Saludos Frank.
 
Gracias alecctriplem, te agradezco desenterrar el poema. La narración es real, tengo el cuadro aquí, delante de mi, en la pared que está detrás de la PC, y a veces pasan días y no me percato del cuadro, pero nunca olvido al amigo.

Un abrazo,

Frank
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Un emotivo homenaje en el que además concuerdo contigo,
ese recuerdo siempre lo llevaremos en el corazón, todo lo
demás es material y se queda aquí. Gracias por compartir
tus letras poeta, me ha encantado leerte. Recibe un beso
cariñoso que se apriete en tus mejillas.
 
Muchas gracias Anamer y Maria Baena, que bueno saber que ese poema les ha interesado. Hoy llegamos tarde a casa, pero no podía dejar de responder. De regreso de la universidad pasamos por la casa de unos amigos "de los años", con los que nos reunimos con frecuencia, y terminé leyéndoles algunos de mis poemas (aunque somos muy cercanos, ellos desconocían sobre mi obra, de hecho acá en mi país casi nadie sabe de mi existencia poética) y en eso se nos fue la tarde. Mi esposa me decía que ya teníamos que irnos, y yo seguía leyendo poemas y ellos maravillados... Salí de allí con el tanque del ego lleno hasta el tope...

Bueno, muy agradecido por el contacto,

un abrazo,

Frank
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Pequeño homenaje

Cuando un amigo se va.

Así llamó Alberto Cortés a una de sus más emotivas y conocidas canciones.
Tuve la fortuna de escucharla en su voz, en La Habana, hace muchos años,
y el teatro entero, de pie, le ovacionó conmovido.
Hasta siempre amigo...

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Tengo ante mí vista el cuadro de un amigo
que hace años he perdido.
Lo veo todos los días,
lo veo a todas horas,
porque está exactamente ante mi vista,
pero finalmente no veo el cuadro,
ni veo al amigo,
cruel realidad que nos engaña sin desearlo,
porque la rutina de los días,
y del cuadro
nos traiciona el pensamiento,
nos borra los ocultos sentimientos,
nos llena de olvidos.


No obstante, y por ventura,
esas desventuras de la rutina
no cambian las venturas de los destinos.
Tengo ante mí, como cada día,
el cuadro de un amigo que nunca veo
(no veo el cuadro, no olvido al amigo)


¿Para qué lo tengo entonces?

No lo sé, no me lo cuestiono, no lo sabré.
Simplemente no me interesa saberlo:
un amigo no es un cuadro,
un cuadro no sustituye al amigo,
como no lo sustituye una foto,
como no lo sustituye otro amigo.

El amigo está en el corazón.
Para el cuadro queda el olvido.


Frank Calle (17/abril/2019)
Excelente escrito, Frank. Saludos

Te dejo una canción que salió de primera en You Tube.
 
Pequeño homenaje

Cuando un amigo se va.

Así llamó Alberto Cortés a una de sus más emotivas y conocidas canciones.
Tuve la fortuna de escucharla en su voz, en La Habana, hace muchos años,
y el teatro entero, de pie, le ovacionó conmovido.
Hasta siempre amigo...

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Tengo ante mí vista el cuadro de un amigo
que hace años he perdido.
Lo veo todos los días,
lo veo a todas horas,
porque está exactamente ante mi vista,
pero finalmente no veo el cuadro,
ni veo al amigo,
cruel realidad que nos engaña sin desearlo,
porque la rutina de los días,
y del cuadro
nos traiciona el pensamiento,
nos borra los ocultos sentimientos,
nos llena de olvidos.


No obstante, y por ventura,
esas desventuras de la rutina
no cambian las venturas de los destinos.
Tengo ante mí, como cada día,
el cuadro de un amigo que nunca veo
(no veo el cuadro, no olvido al amigo)


¿Para qué lo tengo entonces?

No lo sé, no me lo cuestiono, no lo sabré.
Simplemente no me interesa saberlo:
un amigo no es un cuadro,
un cuadro no sustituye al amigo,
como no lo sustituye una foto,
como no lo sustituye otro amigo.

El amigo está en el corazón.
Para el cuadro queda el olvido.


Frank Calle (17/abril/2019)
Ese amigo que todavia no se ha perdido, el olvido una cuestion que se ofrece como
ventura, ahora bien siempre los nexos de union dejan como un gorgoteo para
que la despedida no exista. una gran obra de destellos melancolicos amables
que se bebe en esos sorbos donde se comprueba que la amistad continua.
excelente. saludos de luzyabsenta
 
Muchas gracias Azalea, pensé que te había respondido explicándote que lamentablemente la velocidad de acceo no me permite ver y descargar el video de Cortez, pero lo voy a intentar desde un sitio donde pueda acceder con más velocidad.
Te agradezco el interés y me alegra saber que el tema te a interesado.

Un abrazo,

Frank
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