Gracias por tu visita y tu comentario. Confieso que tus líneas son una muy curiosa,(a la par que muy válida), reflexión. Reitero mi agradecimiento y me atrevo a explicar la intención de mis palabras.
No es raro que, en el universo del Amor, durante su desarrollo, lleguen a producirse lo que solemos llamar "situaciones límite", experiencias desgarradoras de difícil,-o imposible-, solución y que suelen ser el origen,( en mayor o menor medida) de esos delirios a los que me refiero y que, en mi opinión, dependen muy mucho de la tristeza, ya que son su consecuencia.
Así, cuando la tristeza deja de ser, deja de estar, deja de invadir y afectar a la "parte perdedora",- -a esa parte que a pesar de haber sido rechazada sigue real y totalmente enamorada-, los delirios desaparecen. Los delirios, al no tener un motivo, una excusa para existir, vuelven a dejar que el orden, la normalidad,-o llámese como se quiera- más tarde o más temprano retome su lugar en la vida del ser humano que, -con razón o sin ella- llegó a sentirse agredido, llegó a sentirse desdeñado.
No sé si este apunte te servirá de algo pero me lo he pasado muy bien escribiéndolo. Un abrazo sincero