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El deseo de escribir

Gavase

Poeta adicto al portal
A veces mi deseo de escribir
sobre el amor se queda en bagatela,
debido a que mi pluma se congela
cuando el otrora vuelve a resurgir.​

Quisiera no volver a malherir
al otro yo que vaga y se desvela
saltando desde un sueño que pincela
el instante preciso del partir.​

Yo sé que tengo que elevar el puente
si quiero que no pase la tormenta
de crudas sensaciones obtenidas.​

Así podré borrar, desde otro frente,
la pena contenida y polvorienta
sobrada de escrituras resentidas.

Iguazú​
 
Última edición:
Cuando el otrora surge de nuevo nos paraliza. El otrora, por así decirlo, no se hizo en una hora, sino que se fue componiendo de momentos cuyos retazos resurgen. La reacción es la de evitar las emociones a cualquier precio y enterrar así el malestar que produce la evocación del otrora. Profundo poema. Luis
 
A veces mi deseo de escribir
sobre el amor se queda en bagatela,
debido a que mi pluma se congela
cuando el otrora vuelve a resurgir.​

Quisiera no volver a malherir
al otro yo que vaga y se desvela
saltando desde un sueño que pincela
el instante preciso del partir.​

Yo sé que tengo qué elevar el puente
si quiero que no pase la tormenta
de crudas sensaciones obtenidas.​

Así podré borrar, desde otro frente,
la pena contenida y polvorienta
sobrada de escrituras resentidas.

Iguazú​

El pasado no persigue, es uno el que se adhiere a lo vivido.
Un abrazo, Iguazú.

El que del noveno verso no lleva tilde.
 
Es que uno a veces se queda frito en recuerdos. No creo que haya emociones inmunes a ellos. Pero que paralizan, paralizan. La segunda estrofa ancla, creo, perfectamente la esencia del poema.

Un abrazo.

Gus

A veces mi deseo de escribir
sobre el amor se queda en bagatela,
debido a que mi pluma se congela
cuando el otrora vuelve a resurgir.​

Quisiera no volver a malherir
al otro yo que vaga y se desvela
saltando desde un sueño que pincela
el instante preciso del partir.​

Yo sé que tengo qué elevar el puente
si quiero que no pase la tormenta
de crudas sensaciones obtenidas.​

Así podré borrar, desde otro frente,
la pena contenida y polvorienta
sobrada de escrituras resentidas.

Iguazú​
 
A veces mi deseo de escribir
sobre el amor se queda en bagatela,
debido a que mi pluma se congela
cuando el otrora vuelve a resurgir.​

Quisiera no volver a malherir
al otro yo que vaga y se desvela
saltando desde un sueño que pincela
el instante preciso del partir.​

Yo sé que tengo qué elevar el puente
si quiero que no pase la tormenta
de crudas sensaciones obtenidas.​

Así podré borrar, desde otro frente,
la pena contenida y polvorienta
sobrada de escrituras resentidas.

Iguazú​
Ese congelamiento es como un resfrío, luego pasa y vuelve la soltura de la pluma. Hermoso soneto, un gusto leerte.
 
A veces mi deseo de escribir
sobre el amor se queda en bagatela,
debido a que mi pluma se congela
cuando el otrora vuelve a resurgir.​

Quisiera no volver a malherir
al otro yo que vaga y se desvela
saltando desde un sueño que pincela
el instante preciso del partir.​

Yo sé que tengo qué elevar el puente
si quiero que no pase la tormenta
de crudas sensaciones obtenidas.​

Así podré borrar, desde otro frente,
la pena contenida y polvorienta
sobrada de escrituras resentidas.

Iguazú​


El otrora, es la carga que nos va formando, forma parte de nuestra vida y se encarga de hacer surgir los mas controvertidos sentimientos.
Realmente un placer leer tus escritos, te mando un fuerte abrazo.
 
A veces mi deseo de escribir
sobre el amor se queda en bagatela,
debido a que mi pluma se congela
cuando el otrora vuelve a resurgir.​

Quisiera no volver a malherir
al otro yo que vaga y se desvela
saltando desde un sueño que pincela
el instante preciso del partir.​

Yo sé que tengo que elevar el puente
si quiero que no pase la tormenta
de crudas sensaciones obtenidas.​

Así podré borrar, desde otro frente,
la pena contenida y polvorienta
sobrada de escrituras resentidas.

Iguazú​
El que la lleva la entiende, compañero; sea en temas de amor o de resentimiento, el que sabe sabe, y tú eres de estos.

Abrazo.
 
A veces mi deseo de escribir
sobre el amor se queda en bagatela,
debido a que mi pluma se congela
cuando el otrora vuelve a resurgir.​

Quisiera no volver a malherir
al otro yo que vaga y se desvela
saltando desde un sueño que pincela
el instante preciso del partir.​

Yo sé que tengo que elevar el puente
si quiero que no pase la tormenta
de crudas sensaciones obtenidas.​

Así podré borrar, desde otro frente,
la pena contenida y polvorienta
sobrada de escrituras resentidas.

Iguazú​
Excelente poema. Un gusto leerte.
Abrazo.
 
Cuando el otrora surge de nuevo nos paraliza. El otrora, por así decirlo, no se hizo en una hora, sino que se fue componiendo de momentos cuyos retazos resurgen. La reacción es la de evitar las emociones a cualquier precio y enterrar así el malestar que produce la evocación del otrora. Profundo poema. Luis
Así es, a veces el otrora no deja limpio el camino.
Un saludo.
 
Es que uno a veces se queda frito en recuerdos. No creo que haya emociones inmunes a ellos. Pero que paralizan, paralizan. La segunda estrofa ancla, creo, perfectamente la esencia del poema.

Un abrazo.

Gus
Los recuerdos son un refugio para el alma, lo que pasa es que muchas veces vienen los que no queremos.

Un abrazo y feliz domingo.
 
El otrora, es la carga que nos va formando, forma parte de nuestra vida y se encarga de hacer surgir los mas controvertidos sentimientos.
Realmente un placer leer tus escritos, te mando un fuerte abrazo.
Efectivamente, el otrora es la fuente de nuestro camino, ya sea para bien o para mal, el caso se seguir su corriente.
Un abrazo y feliz domingo.
 

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