Armand
Poeta asiduo al portal
Seguramente los labios te tiemblen
al decirle te quiero y tus manos
lo sientan como un extraño.
Tus caricias ya no son las mismas.
Seguramente la mirada se te pierda
y en algún momento distraída te encontrarás
pensando mejor decir, recordando
aquello que hoy niegas, el deseo que ignoras
el fuego que con indiferencia apagas.
Tus silencios son los mejores.
Es quizás mi idea pero en la mañana
sabes que algo te falta y la verdad
no querés encontrar lo que buscás
tenés el alma comida por esa idea
que como una persistente ola
que golpea la escollera, a vos
te está partiendo la cabeza.
Descubriste que no sos quien creías.
Posiblemente se lo puedas ocultar
darle ese vacío beso a la noche
e intentar dormir
sin que una palabra se te escape
inconsciente, dormida le digas a él
mí nombre.
al decirle te quiero y tus manos
lo sientan como un extraño.
Tus caricias ya no son las mismas.
Seguramente la mirada se te pierda
y en algún momento distraída te encontrarás
pensando mejor decir, recordando
aquello que hoy niegas, el deseo que ignoras
el fuego que con indiferencia apagas.
Tus silencios son los mejores.
Es quizás mi idea pero en la mañana
sabes que algo te falta y la verdad
no querés encontrar lo que buscás
tenés el alma comida por esa idea
que como una persistente ola
que golpea la escollera, a vos
te está partiendo la cabeza.
Descubriste que no sos quien creías.
Posiblemente se lo puedas ocultar
darle ese vacío beso a la noche
e intentar dormir
sin que una palabra se te escape
inconsciente, dormida le digas a él
mí nombre.