el desierto

charlie ía

tru váyolens

de chavalo
no se tiene ni puta idea
de lo frío que se puede llegar a poner
el desierto
en aquel preciso instante
en el que cae la noche -

dramáticamente, la temperatura se derrumba
como cualquier ser humano
por unas pingües migajas
de poder o riqueza.

sí. es un contraste terrible
entre el día y la noche,
y el poder y la riqueza

entre un mundo que se quema con la ferocidad
del sexo necesario para olvidar a una mujer,
para poco después
congelarse en el letargo:
la noche va pegándose a tu piel
como si los celos de la última glaciación
en realidad jamás se hubieran ido de vos.

al final, no hay donde perderse durante
un descenso notable:
lo mínimamente decente
para cualquier caída que en realidad
se precie de serlo

es salir por la puerta de atrás
en el instante preciso en que lo único que rompa
el silencio de la ferocidad
sea la sonata número catorce
de beethoven.

vení. volvé.
azotá la puerta en cámara lenta
para que podamos repasar mil veces tu caída
en el vacío
de la posteridad.

 
Última edición:
de chavalo
no se tiene ni puta idea
de lo frío que se puede llegar a poner
el desierto
en aquel preciso instante
en el que cae la noche -

dramáticamente, la temperatura se derrumba
como cualquier ser humano
por unas pingües migajas
de poder o riqueza.

sí. es un contraste terrible
entre el día y la noche,
y el poder y la riqueza

entre un mundo que se quema con la ferocidad
del sexo necesario para olvidar a una mujer,
para poco después
congelarse en el letargo:
la noche va pegándose a tu piel
como si los celos de la última glaciación
en realidad jamás se hubieran ido de vos.

al final, no hay donde perderse durante
un descenso notable:
lo mínimamente decente
para cualquier caída que en realidad
se precie de serlo

es salir por la puerta de atrás
en el instante preciso en que lo único que rompa
el silencio de la ferocidad
sea la sonata número catorce
de beethoven.

vení. volvé.
azotá la puerta en cámara lenta
para que podamos repasar mil veces tu caída
en el vacío
de la posteridad.

Creo que cualquier situación extrema, generalmente no esperada, un cambio tan abrupto como esa amplitud térmica del desierto, nos obliga a buscar esa moderación, ese aire húmedo que quizás dan las lágrimas que limpian. Pienso que el llanto es la limpieza previa del aprendizaje que tiene que llegar para que se pueda seguir.
A veces aprendemos con los años, otras con los sopapos que nos da este viaje llamado vida. Y aplica para cualquier conflicto.
Repasar la caída y sus circunstancias es el paso fundamental para ponerse de pie. El conocimiento profundo es el poder de atravesar el desierto.
Es un escrito muy conmovedor, Charlie.
Fue un gusto leerlo y comentarlo.
Salud, como vos decís y feliz martes de letras y de vida.
 
Creo que cualquier situación extrema, generalmente no esperada, un cambio tan abrupto como esa amplitud térmica del desierto, nos obliga a buscar esa moderación, ese aire húmedo que quizás dan las lágrimas que limpian. Pienso que el llanto es la limpieza previa del aprendizaje que tiene que llegar para que se pueda seguir.
A veces aprendemos con los años, otras con los sopapos que nos da este viaje llamado vida. Y aplica para cualquier conflicto.
Repasar la caída y sus circunstancias es el paso fundamental para ponerse de pie. El conocimiento profundo es el poder de atravesar el desierto.
Es un escrito muy conmovedor, Charlie.
Fue un gusto leerlo y comentarlo.
Salud, como vos decís y feliz martes de letras y de vida.

encuentro el desierto como algo aterradoramente maravilloso, cecilya. pero como vos decís: hay allí un conocimiento profundo, y toda la ansiedad de una vida puede ser contenida en un grano de arena.

me encantan las historias de los desiertos del norte de méxico y del suroeste de estados unidos, pero hay tantos desiertos en américa que hasta cierto punto es difícil contarlos... muchas veces hay desiertos justo a lado de nosotros.

por cierto, un viaje por carretera a través del desierto, imprescindiblemente debe hacerse con la radio encendida.

salud a vos, ceci.
 
de chavalo
no se tiene ni puta idea
de lo frío que se puede llegar a poner
el desierto
en aquel preciso instante
en el que cae la noche -

dramáticamente, la temperatura se derrumba
como cualquier ser humano
por unas pingües migajas
de poder o riqueza.

sí. es un contraste terrible
entre el día y la noche,
y el poder y la riqueza

entre un mundo que se quema con la ferocidad
del sexo necesario para olvidar a una mujer,
para poco después
congelarse en el letargo:
la noche va pegándose a tu piel
como si los celos de la última glaciación
en realidad jamás se hubieran ido de vos.

al final, no hay donde perderse durante
un descenso notable:
lo mínimamente decente
para cualquier caída que en realidad
se precie de serlo

es salir por la puerta de atrás
en el instante preciso en que lo único que rompa
el silencio de la ferocidad
sea la sonata número catorce
de beethoven.

vení. volvé.
azotá la puerta en cámara lenta
para que podamos repasar mil veces tu caída
en el vacío
de la posteridad.

Hola Charlie, un poema estremecedor y hermoso a la vez.
No lo había leído, y lo lamento.
Cada estrofa deja una huella en el alma del que lo lee, y siente cuanta verdad hay en tus versos.
Tristemente hermoso y emotivo...
Creo que Cecilya, te ha hecho un profundo y hermoso comentario, que soy incapaz de superar.
Solo decirte que me ha conmovido profundamente.
Salud, Charlie.
Isabel
 
Vivo ahora muy cerca del desierto y sé de lo que escribes, tiene algo que asombra y a la vez una soledad interminable.

Escribes hermoso compañero.
Un placer de lectura.
Un abrazote desde el norte de Chile.
 
Hola Charlie, un poema estremecedor y hermoso a la vez.
No lo había leído, y lo lamento.
Cada estrofa deja una huella en el alma del que lo lee, y siente cuanta verdad hay en tus versos.
Tristemente hermoso y emotivo...
Creo que Cecilya, te ha hecho un profundo y hermoso comentario, que soy incapaz de superar.
Solo decirte que me ha conmovido profundamente.
Salud, Charlie.
Isabel

¡oi isinha!

la tristeza también hace parte de nuestras experiencias, así como la caída. sería un poco jodido si todo fueran alegrías, aunque claro, la tristeza es más llevadera en la cubierta de un yate navegando hacia bali sin preocupaciones por el mundo real. jodido, no sé porque no fui futbolista..

dice una canción de dm:

amor-extraño, extrañas subidas y extraños descensos

la vida es un poco así. tenemos que ser tan fuertes subiendo como bajando, recorriendo el desierto o mirando fijamente a los ojos del volcán.

Vivo ahora muy cerca del desierto y sé de lo que escribes, tiene algo que asombra y a la vez una soledad interminable.

Escribes hermoso compañero.
Un placer de lectura.
Un abrazote desde el norte de Chile.

jelou der pincoya.

fijate que me perdí de visitar el norte grande chileno cuando anduve por allá. tuve la maravillosa coincidencia de pasar en santiago en épocas de cuarentenas y de doctores ugartes, por lo que ya te imaginarás que me salió bien jodido.

alguna vez tendré que ir al norte grande, a probar los ceviches y ver el parinacota. y el desierto, por supuesto - lo precioso de una soledad interminable, bien lo decís vos.

salud, chavalas.
 
Puede que lo más glamuroso y bello de las caídas en la posteridad esa sea la banda sonora que las acompaña, y lo que dure la repetición a cámara lenta, más es morbo :).
En cualquier caso para eso prefiero algún himno rock que a Beethoven. Buen final para un interesante poema. Abrazos amigo.
 
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entre un mundo que se quema con la ferocidad
del sexo necesario para olvidar a una mujer,
para poco después
congelarse en el letargo:
la noche va pegándose a tu piel
como si los celos de la última glaciación
en realidad jamás se hubieran ido de vos
Excelente poema que me ha encantado leer.
vení. volvé.
azotá la puerta en cámara lenta
para que podamos repasar mil veces tu caída
en el vacío
de la posteridad.
Olé. Saludos cordiales.
 
Puede que lo más glamuroso y bello de las caídas en la posteridad esa sea la banda sonora que las acompaña, y lo que dure la repetición a cámara lenta, más es morbo :). En cualquier caso prefiero para es prefiero algún himno rock que a Beethoven. Buen final para un interesante poema.
Abrazos amigo.

coincido bróder, la banda sonora es lo más importante de todo ante cualquier desastre.

aunque bueno, la música clásica tiene lo suyo. digamos que brinda un poco más de sutileza... el tío adolf encerrado en su búnker y gorbachov secuestrado en su dacha de foros -hombre, hay foros peligrosos, ya ves- seguramente preferirían a wagner y a tchaikovsky, respectivamente, mientras contaban las horas antes del final.

pero bueno, eso es adaptable como decís vos. en vez de tchaikovsky o de beethoven, bien se podría poner al amadeus. o a molotov.


Excelente poema que me ha encantado leer.
Olé. Saludos cordiales.

gracias, gracias thael. hoy vi esa foto que andás de perfil en un meme... jajaja, creo que es bueno azotar la puerta en algunos casos.

salud chavalos.
 
coincido bróder, la banda sonora es lo más importante de todo ante cualquier desastre.

aunque bueno, la música clásica tiene lo suyo. digamos que brinda un poco más de sutileza... el tío adolf encerrado en su búnker y gorbachov secuestrado en su dacha de foros -hombre, hay foros peligrosos, ya ves- seguramente preferirían a wagner y a tchaikovsky, respectivamente, mientras contaban las horas antes del final.

pero bueno, eso es adaptable como decís vos. en vez de tchaikovsky o de beethoven, bien se podría poner al amadeus. o a molotov.




gracias, gracias thael. hoy vi esa foto que andás de perfil en un meme... jajaja, creo que es bueno azotar la puerta en algunos casos.

salud chavalos.
Yo también vi la foto hoy en el estado del WhatsApp de una amiga y me gustó y me la traje, jeje cambié la que tenía por esta que se ve irse sigilosamente sin azotar la puerta, jajaja.
 
Última edición por un moderador:
de chavalo
no se tiene ni puta idea
de lo frío que se puede llegar a poner
el desierto
en aquel preciso instante
en el que cae la noche -

dramáticamente, la temperatura se derrumba
como cualquier ser humano
por unas pingües migajas
de poder o riqueza.

sí. es un contraste terrible
entre el día y la noche,
y el poder y la riqueza

entre un mundo que se quema con la ferocidad
del sexo necesario para olvidar a una mujer,
para poco después
congelarse en el letargo:
la noche va pegándose a tu piel
como si los celos de la última glaciación
en realidad jamás se hubieran ido de vos.

al final, no hay donde perderse durante
un descenso notable:
lo mínimamente decente
para cualquier caída que en realidad
se precie de serlo

es salir por la puerta de atrás
en el instante preciso en que lo único que rompa
el silencio de la ferocidad
sea la sonata número catorce
de beethoven.

vení. volvé.
azotá la puerta en cámara lenta
para que podamos repasar mil veces tu caída
en el vacío
de la posteridad.
iNTERESANTE , creo, no sé. Un adiós tormentoso en the weather channel, saludos Charlie. Feliz finde.
 
las tormentas son buenas desiré. nos recuerdan que somos nosotros, ante la naturaleza. y nada ni nadie más, entre el relámpago, la quebrada que se inunda, y la llanura.

por cierto, ¿cómo anda la cosa en guate? ¿chubascos también?

salud, pues.
Suelos saturados, precursores del alud, que anuncia la tormenta de mañana. Lo normal en septiembre, creo que ahora si va a desaparecer el itsmo por lo que empecé a buscar música nueva, tienen razón a medias. Saludd Charlie.
 

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