He visto el dolor en los ojos de mi hermano, no puedo describir la sensación que lleno mi alma y el temblor de mis hombros, rodillas y labios.
La impotencia dio paso a la rabia y ésta a la desesperación.
Pedante, ciego e ignorante. ¿Quién soy yo para decirme que lo defiendo y cuido?...
En esta ocasión no puedo hacer nada por reparar su corazón... no soy nada, ni bálsamo ni oído ni hombro para reconfortarlo.
El torbellino en su mente se hace aún más evidente en el fuego y caudal de emociones que derraman sus ojos.
Dios Santo... Quítame la vida si con ello compro la paz que mi hermano precisa hoy.
Nada soy, poco valgo, tu sabes mi Dios... ... Da sosiego a mi hermano, regrésale felicidad.
Aquí estoy...
La impotencia dio paso a la rabia y ésta a la desesperación.
Pedante, ciego e ignorante. ¿Quién soy yo para decirme que lo defiendo y cuido?...
En esta ocasión no puedo hacer nada por reparar su corazón... no soy nada, ni bálsamo ni oído ni hombro para reconfortarlo.
El torbellino en su mente se hace aún más evidente en el fuego y caudal de emociones que derraman sus ojos.
Dios Santo... Quítame la vida si con ello compro la paz que mi hermano precisa hoy.
Nada soy, poco valgo, tu sabes mi Dios... ... Da sosiego a mi hermano, regrésale felicidad.
Aquí estoy...
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