Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El escritor fantasma
Cada vez y con esta costumbre, que siempre me molesta la duda de contar los improvisos, se confunde el alto descubrir, sin coordenada, el paralelismo de los hombres y un hombre, de los muertos y un muerto, de los vivos que viven y un vivo, que divide y vence, que se hace sitio y es lugar y tiempo; espacio y fuego. Cuando hablo es un milagro y cuando duermo no lo callo. La sangre sigue aprisa en los rincones, recorre los caminos interiores en los nudos de los mundos iletrados ¿Qué voy a escribir? No lo sé. Entonces ¿qué hago aquí? Que escriba todo el mundo la experiencia de su ingenio. Pocos son los que se atreven y ni escriben en sus sueños. Pero yo, que soy la noche, construiré el sueño único, donde todos en desorden cumplan de hache enmudeciendo.
Cada vez y con esta costumbre, que siempre me molesta la duda de contar los improvisos, se confunde el alto descubrir, sin coordenada, el paralelismo de los hombres y un hombre, de los muertos y un muerto, de los vivos que viven y un vivo, que divide y vence, que se hace sitio y es lugar y tiempo; espacio y fuego. Cuando hablo es un milagro y cuando duermo no lo callo. La sangre sigue aprisa en los rincones, recorre los caminos interiores en los nudos de los mundos iletrados ¿Qué voy a escribir? No lo sé. Entonces ¿qué hago aquí? Que escriba todo el mundo la experiencia de su ingenio. Pocos son los que se atreven y ni escriben en sus sueños. Pero yo, que soy la noche, construiré el sueño único, donde todos en desorden cumplan de hache enmudeciendo.