Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuarto de baño,
el espejo del lavabo no refleja a quien debiera,
¿se estará volviendo viejo?
¿lo estará olvidando todo?
El trabajo es demasiado en estos días,
siempre en casa,
son muchos los momentos que pasamos delante de su rostro
y acaso sea normal lo que sucede,
no hay descanso.
Un lago no debiera tener sus aguas agitadas
y, sin embargo,
si un viento despiadado las revuelve,
como no confundir una piedra con la otra
un ayer con un mañana,
cuando todo parece ser lo mismo;
por eso no me enfado,
por eso cuando hoy por la mañana
al mirarme en su pulida superficie
he visto,
la imagen de mi hija cepillándose
he pensado:
esta vieja superficie ya retrasa,
su vista languidece como la mía
no ajusta exactamente su pupila,
vive de recuerdos,
demasiados tal vez
y me he sentido más cerca de su origen,
de su brillante y arrugada luna
y he apoyado mi mano en su alisada curva
y he dejado en ella
la huella digital de toda lágrima,
la que fue pasada, la que vendrá futura,
pues todos somos eso y no otra cosa,
delante de un espejo.