El faro herido

Uqbar

Poeta que considera el portal su segunda casa

Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.

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Imagen de internet
 
Última edición:
Pienso que el mar envidia la quietud del faro.
Y el faro, ese eterno movimiento
Envidias que convivirán para siempre.
Me reencontré con tu poesía como faro y como mar,
tu mirada equilibrada y poética, sin envidias.
Abrabesos Hada Palmira.
 
Última edición:
Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.

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Qué maravilla y no me queda otra que volver
cuando arreglen uno de mis faros y respirar la sal
que cicatricen las heridas de ambos...
Así pues, querida Palmira,nos veremos en el faro...
Un abrazo
 
Pienso que el mar envidia la quietud del faro.
Y el faro, ese eterno movimiento
Envidias que convivirán para siempre.
Me reencontré con tu poesía como faro y como mar,
tu mirada equilibrada y poética, sin envidias.
Abrabesos Hada Plamira.

Cuánto tiempo mi querida Ropi!!, cuánto tiempo sin iluminarnos...
y si, sin envidias jajajjaja, que ya no estamos para tonterías.
Un gran, gran abrazo con cariño y gracias por compartir tu magia.

Palmira
 
Qué maravilla y no me queda otra que volver
cuando arreglen uno de mis faros y respirar la sal
que cicatricen las heridas de ambos...
Así pues, querida Palmira,nos veremos en el faro...
Un abrazo

¿Entiendo faro como esa parte de ti que te permite disfrutar del ocre, el blanco o la luz de una sonrisa? o entiendo faro como el lugar donde tus memorias se guarecen deseando que todo hubiera sido menos penoso?
Me dejas un horizonte desbordado mi querida Rosa..., espero que esas heridas no cicatricen con sal.
Gracias por tu comentario, Besotes.

Palmira
 
Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.

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Hola Palmira, siempre es un placer disfrutar las lecturas de tus poemas. La cálida poética que atesoras es incuestionable y, en mi humilde opinión, uno no puede quedar indiferente al leer tus versos. No es tu poética sencilla, exige esfuerzo al lector, es necesario, al menos para mí, releer tus poemas y tratar de aprovechar todo su jugo.

En la vida todos necesitamos de ese faro que nos ilumine cuando navegamos perdidos a la deriva en la inmensidad de la vida. Todas aquellas personas por las que sentimos sana envidia, son precisamente aquellos faros que iluminan el camino para que no nos extraviemos.
Un fuerte abrazo, apreciada y admirada amiga poetisa.
 
Hola Palmira, siempre es un placer disfrutar las lecturas de tus poemas. La cálida poética que atesoras es incuestionable y, en mi humilde opinión, uno no puede quedar indiferente al leer tus versos. No es tu poética sencilla, exige esfuerzo al lector, es necesario, al menos para mí, releer tus poemas y tratar de aprovechar todo su jugo.

En la vida todos necesitamos de ese faro que nos ilumine cuando navegamos perdidos a la deriva en la inmensidad de la vida. Todas aquellas personas por las que sentimos sana envidia, son precisamente aquellos faros que iluminan el camino para que no nos extraviemos.
Un fuerte abrazo, apreciada y admirada amiga poetisa.

Agradecida doblemente Luis, primero por el esfuerzo de leer con atención algo que ya de entrada te supone un esfuerzo y en segundo lugar, por el bello comentario que me dejas.
No importa si ese era el sentido de las palabras al ser paridas, importa lo que significan para el que las lee y lo que siente. Si además me lo describes como lo has hecho, es sin duda un regalo que aprecio muchísimo.

Un gran abrazo.

Palmira
 
Saludos, Palmira. Me ha gustado asomarme a tu ventana. Gran sensibilidad en tus versos, me encantaron. Ha sido un placer enorme volver a leerte.
Fuerte abrazo, amiga.

Me alegra mucho tenerte de nuevo por este rincón. Espero poder incorporarme pronto y desempolvar las ideas y las palabras que quedaron en el baúl. Gracias por tu visita.

Cariños
 
Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.

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Imágenes impecables que traspasan los tejidos del alma en un arrebato infalible de versos; una lectura que amarra el corazón en su recorrido. Quedé suspendido ante ese faro herido.
Un placer para los sentidos leer tan sublime poesía.
Saludos cordiales.
Darío.
 
Imágenes impecables que traspasan los tejidos del alma en un arrebato infalible de versos; una lectura que amarra el corazón en su recorrido. Quedé suspendido ante ese faro herido.
Un placer para los sentidos leer tan sublime poesía.
Saludos cordiales.
Darío.


Un halagador comentario que recibo con mucho cariño, no debería jajaja, el ego se eleva más que la luz del alba pero somos débiles...

Un abrazo Darío y muchas gracias.

Palmira
 
Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.
Es bueno envidiar al que es mejor pero sobre todo, lo mejor de todo, es envidiar a quien amamos, al que queremos y al que envidiamos porque reconocemos mejor que nosotros...

Una interpretación de tus versos probablemente errónea, pero que me vale de mucho, porque eso siento yo cada vez que vuelvo la vista y la veo...

Un abrazo.
 
Es bueno envidiar al que es mejor pero sobre todo, lo mejor de todo, es envidiar a quien amamos, al que queremos y al que envidiamos porque reconocemos mejor que nosotros...

Una interpretación de tus versos probablemente errónea, pero que me vale de mucho, porque eso siento yo cada vez que vuelvo la vista y la veo...

Un abrazo.


La envidia nos daría para mucho. Lo cierto es que tiene muy mala fama pero es muy habitual sentirla. Reconocerse envidioso es un primer paso para aprender a quitarse ese lastre, cuando es dañina claro.

Esa que llamamos "envidia sana", que implica que asumimos tenerla por nuestra propia incapacidad o carencia pero no con el deseo de que el otro no tenga lo que nos hace sentir esa envidia, creo que es esa a la que te refieres cuando dices que vuelves la vista y la ves...

Yo me reconozco envidiosa de aquellos que tienen una gran capacidad para la memoria porque la mía es de pez, osea, que "reseteo" con demasiada rapidez, así que cuando escucho a esos eruditos que fluyen en sus palabras como lo hace el Nilo por África, sencillamente me siento como el faro que permanece estático ante ese amanecer que lo deslumbra cada mañana, haciendo que la vida despierte y lo obligue a yacer inevitablemente, hasta que la luz de su ojo lo devuelva al desvelo, a su estado nocturno de vida, a su oscuridad o su carencia para la mayoría, a su pequeño mundo de oscuridad, que no por eso deja de ser bello, puesto que la noche está plagada de estrellas, pero si deja de verse luminoso. Creo que el faro tiene el ego alto también jajajaja.

Agradezco enormemente tu comentario, me encanta intercambiar, es muy enriquecedor.

Un gran abrazo Luis.

Palmira
 
Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.

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Ayyy Palmira, maravilloso faro que a todos alumbra, ser como él es noble pretensión, tus bellos versos son faros luminosos de lirismo y arte y a mí me han encantado. Besazos con cariño y admiración....muáááácksss...
 
Debo confesar que en la primera lectura no he entendido muy bien el poema; no ya lo que pretendieras comunicar, sino simplemente algo. Y según escribo esto, me doy cuenta de que lo que me pasa en realidad es que llevo mucho tiempo sin leerte nada y tengo una gran impaciencia por dejarte un comentario. Por eso la urgencia en la lectura, en leer todos los comentarios en busca de una pista. Y ahora que ya tenía más o menos claro por dónde empezar, me quedo con esta sensación de que esto no está bien; no es como se debería leer un poema.

(...)


Eso era un pausa, para volver a leer, con calma, por la lectura y nada más.


No entro mucho a analizar el poema. Siempre empiezo leyendo un poema con la idea de que quien habla es el poeta. Aquí, después de un rato, diría que es el faro hablándole al sol, quiero decir que esa es la imagen del poema, la forma en la que has querido transmitir, describir, darle forma a ese sentimiento de la envidia, con una imagen concreta, envidia como la que siente un faro al ver el amanecer del sol...

En el mejor de los casos, cuando es destructiva, la envidia es como mínimo incómoda, una llamada de atención sobre lo que nos falta, lo que no somos, lo que desearíamos... Quizá sirve para activarnos y esforzarnos por corregir esas carencias. Supongo que es uno de esos mecanismos que no controlamos que hacen que el ser humano sea lo que es. Así que también se puede intentar comprender, valorar de qué necesidad real nos avisa, y tratar de quedarnos con eso.

Un abrazo,

Álvaro
 
Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.

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Me quedo con una grata sensación querida Palmira, para que palabrerías si me encantó, soy un faro, gracias por tanto, te dejo mi afecto infinito.
 
sencillamente me siento como el faro que permanece estático ante ese amanecer que lo deslumbra cada mañana, haciendo que la vida despierte y lo obligue a yacer inevitablemente, hasta que la luz de su ojo lo devuelva al desvelo, a su estado nocturno de vida, a su oscuridad o su carencia para la mayoría, a su pequeño mundo de oscuridad, que no por eso deja de ser bello, puesto que la noche está plagada de estrellas, pero si deja de verse luminoso.
Gracias a ti por la contestación y, por cierto, me encanta esta imagen tuyo que cito.

Un abrazo.
 
Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

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Me encantan los faros sita, tienen algo especial y no sabría decir que es. Pero mirando una de esas imágenes, como la que has colgado, no hace falta decir más.

Y también me gustan encendidos, como los ojos cuando hablan al mirarte.

Los ojos que miran de verdad y te dicen cosas al oído.

Muy bueno sita. Lo lei hace mucho pero estoy muy vaga para hablar, increíble verdad?

UnbesitopamisitaPalmi.
 
Debo confesar que en la primera lectura no he entendido muy bien el poema; no ya lo que pretendieras comunicar, sino simplemente algo. Y según escribo esto, me doy cuenta de que lo que me pasa en realidad es que llevo mucho tiempo sin leerte nada y tengo una gran impaciencia por dejarte un comentario. Por eso la urgencia en la lectura, en leer todos los comentarios en busca de una pista. Y ahora que ya tenía más o menos claro por dónde empezar, me quedo con esta sensación de que esto no está bien; no es como se debería leer un poema.

(...)


Eso era un pausa, para volver a leer, con calma, por la lectura y nada más.


No entro mucho a analizar el poema. Siempre empiezo leyendo un poema con la idea de que quien habla es el poeta. Aquí, después de un rato, diría que es el faro hablándole al sol, quiero decir que esa es la imagen del poema, la forma en la que has querido transmitir, describir, darle forma a ese sentimiento de la envidia, con una imagen concreta, envidia como la que siente un faro al ver el amanecer del sol...

En el mejor de los casos, cuando es destructiva, la envidia es como mínimo incómoda, una llamada de atención sobre lo que nos falta, lo que no somos, lo que desearíamos... Quizá sirve para activarnos y esforzarnos por corregir esas carencias. Supongo que es uno de esos mecanismos que no controlamos que hacen que el ser humano sea lo que es. Así que también se puede intentar comprender, valorar de qué necesidad real nos avisa, y tratar de quedarnos con eso.

Un abrazo,

Álvaro


Has estado muy acertado Álvaro, no tengo ninguna duda de que lees con mucha atención y es por eso precisamente por lo que te ha costado un poco más, porque normalmente escribo sobre mi propia experiencia, al menos sobre lo que me dicta el subconsciente...y en este caso le he puesto voz al faro.
Escribir lo que uno siente no significa que tenga que ser un narrado de tu vida pero si, lo que que te sugiere algo que observas basándote en tu propia experiencia, hablo por mí.
En este caso y como bien dices, ese sentimiento surgió de ver la imagen del faro y el amanecer, se trató de ponerle voz y dar vida a un elemento estático, creado por el hombre, pero que es capaz de sentir la fuerza de un amanecer, del nacimiento de un nuevo día. Por su puesto, podemos extrapolar ese narrado a la vida real (y aquí es donde entra ese subconsciente del que te hablaba), a lo que podemos sentir como seres estáticos, encerrados en nuestra jaula ante la inmensidad de la vida en sí misma, ante todo lo que se nos ofrece y que normalmente pasamos por alto pero, que si en algún momento paramos nuestra actividad y observamos, simplemente podemos ver la grandeza de un amanecer, de un nacimiento, de un nuevo brote, de tantas y tantas cosas que pasan por delante de nuestros ojos cada día y por primera vez para nosotros. Y también podemos ver la grandeza de lo que somos y de nuestro propio firmamento.

¿Quién no se ha dado cuenta de un detalle en el que nunca antes habías deparado a pesar de verlo cada día?, supongo que nos ha pasado a todos, los edificios de nuestra ciudad por ejemplo, muchos están llenos de símbolos pero no los vemos. Por eso me gusta la fotografía, porque te permite mirar con mucha atención antes de captar una imagen y después, en la observación, sigues deparando en muchísimos detalles que te habían pasado desapercibidos.

Me gusta mucho tu aportación sobre la vida, eres muy reflexivo, un buscador nato de los detalles.

Muchas gracias por esos comentarios llenos de sinceridad, llenos de ti mismo.

Un gran abrazo
Palmira
 
Última edición:
Muy buen poema, Palmira. Completo en los recursos poéticos. Las imágenes, más para el lado del surrealismo y atrapantes. Haces un buen uso de tu pluma, eso queda demostrado con tu obra.


Me gustó mucho.

Un abrazo grande.
 
Muy buen poema, Palmira. Completo en los recursos poéticos. Las imágenes, más para el lado del surrealismo y atrapantes. Haces un buen uso de tu pluma, eso queda demostrado con tu obra.


Me gustó mucho.

Un abrazo grande.

Muchas gracias por detenerte en esta luz y su claroscuro danie. Y sí, me gusta mucho el surrealismo.
Un gran abrazo.

Palmira
 
Ajeno a mi mitad atesoras los deseos,
abatiendo la hermosura de la noche.
Ya asimilé tu destreza colonizando mis estrellas
ahora alterno desaciertos y castigos.

Arrecifes encallados
Hipérboles sensatas
Eres el caos de mis decretos.

Antaño, apetitos insaciables
ahora sólo, versos en reflujo
exhibiendo algas confusas
varadas en tu estela
y como único consuelo,

tus ojos…

Astro sin sombra
Incapaz de ocultarte en la alborada.

Y yo resentido
mientras describo tu fertilidad
mientras mi ocaso yace.

Y tú
triturando mi lumínica amargura
osas beberte la hermosura
y no es sátira,
es…

que nunca
dejaré de envidiarte.

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Rompe el mar en espuma de olas, a veces placentreras y suaves, otras, rudas y altaneras. Y el faro, constante regala su luz, tanto en la tempestad como en la calma, ajeno a otro cometido, ignorante de soles, de lunas, de estrellas. Testigo de anocheceres y alboradas, tintado en las luces con que despierta la mañana... ¡Cómo no va a prendar los ojos de una poetisa que mira con el alma!
Mis saludos. Luis.
 

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