El hombre circular

cipres1957

Poeta veterano en el portal
El hombre circular tiene un radio
un decúbito dorsal
una tangente intangible bordeando la urbe
de su apolillado círculo.
Un hombre circular circula
adosado a un eje imaginario rutinario
mientras su especie deambula inconsistente
por las mutaciones naturales de la evolución.
Evoluciona mientras involucionan sus círculos sin inercia.
Tiene frío y un sórdido pasado.
Sus garras antiguas sostienen huellas muertas
bajo la epidermis de una nevada de polvo.
Camina erguido encorvando su dorso
distribuyendo siglos entre ojos y huesos.
Calvicies de cueros y rebaños
sostienen su esencia de emigrante sin destino.


El hombre circular refugia entre sus manos
calles arrítmicas de abulias de autoría.
Cuando chista un taxi chista un entusiasmo
una rotura umbilical de sus raíces
un intento de socavar la atracción cenital
para luego adquirir impulso y dejarse llevar
en andas por las sinuosas curvaturas lunares.
Pero la gravedad acorde a su peso
denso como su inequívoca mentira
subyuga la traición a su derecho
y se retrae instintivamente
domesticado a sus funciones
a su centro vicioso de rectas circulares sin salidas
donde reposan sus restos.
 
Última edición:
Me ha gustado," El hombre circular " ...me recuerda a Kafka, en su novela " La metamorfosis ".Muchos somos atrapados en su circulo,sin ver una salida.Un saludo.
 
Es algo complejo...creo que habla del miedo a ser,
a compartirse uno mismo? De salirse por
la tangente ante la posibilidad de expresarse
uno mismo...o del yugo de la rutina?
Vaya, sin palabras...es deleitable hallar algo
que exija a la materia gris se "ponga las pilas"
jeje...su prosa es profunda. saludos.
 
El hombre circular tiene un radio
un cúbito dorsal
una tangente intangible bordeando la urbe
de su apolillado círculo.
Un hombre circular circula
adosado a un eje imaginario rutinario
mientras su especie deambula inconsistente
por las mutaciones naturales de la evolución.
Evoluciona mientras involucionan sus círculos sin inercia.
Tiene frío y un sórdido pasado.
Sus garras antiguas sostienen huellas muertas
bajo la epidermis de una nevada de polvo.
Camina erguido encorvando su dorso
distribuyendo siglos entre ojos y huesos.
Calvicies de cueros y rebaños
sostienen su esencia de emigrante sin destino.


El hombre circular refugia entre sus manos
calles arrítmicas de abulias de autoría.
Cuando chista un taxi chista un entusiasmo
una rotura umbilical de sus raíces
un intento de socavar la atracción cenital
para luego adquirir impulso y dejarse llevar
en andas por las sinuosas curvaturas lunares.
Pero la gravedad acorde a su peso
denso como su inequívoca mentira
subyuga la traición a su derecho
y se retrae instintivamente
domesticado a sus funciones
a su centro vicioso de rectas circulares sin salidas
donde reposan sus restos.

Aplausos! un abrazo daniel.
 
Los huesos ceden al nihilismo, el hombre dilucida y la sombra apropia el lenguaje.

Mi querido Dann, celebro tu nueva entrega, plena de sonidos internos (como una escalera en espiral sostenida por los pasos).

Cariños.
 
Buenos días poeta.

Enclaustrados en un círculo con radio de papel
tangente fuera del alcance de las manos,
evasivos a la rotura de la elipse amniótica,
sembrados,
sin tijera para la línea que cierra
girando sobre el eje introspectivo
invalidando radio voluntarios
y afuera
todo sigue en una constante
como espirales que se suceden,
evolución de cangrejos
vertical con joroba que lo doblega
contra el pedernal de los años.

En círculos indefinidos
los sueños escuálidos
los que no se han apostillado en ningún beso
envejeciendo el espíritu
y arrastrando el corazón a su paso,
sin curiosear que pasa en los semicírculos de nuestros sonrisas
se permite el desplome en gravedad
del afecto
aliento de vida que aspira
sus últimas bocanadas de perfumes
subyugados ante el abstranto de la geometría
retraídos en gotas de aceite
los recuerdos nos agrupan
paréntesis
ecuaciones que nos contienen
y que nadie entiende.


Bueno querido amigo,
solo miro hoy mis figuras geométricas,
pero no alcanzo el bisturí aún.

-----------------------
CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener
!



 
Última edición:
El hombre circular tiene un radio
un cúbito dorsal
una tangente intangible bordeando la urbe
de su apolillado círculo.
Un hombre circular circula
adosado a un eje imaginario rutinario
mientras su especie deambula inconsistente
por las mutaciones naturales de la evolución.
Evoluciona mientras involucionan sus círculos sin inercia.
Tiene frío y un sórdido pasado.
Sus garras antiguas sostienen huellas muertas
bajo la epidermis de una nevada de polvo.
Camina erguido encorvando su dorso
distribuyendo siglos entre ojos y huesos.
Calvicies de cueros y rebaños
sostienen su esencia de emigrante sin destino.


El hombre circular refugia entre sus manos
calles arrítmicas de abulias de autoría.
Cuando chista un taxi chista un entusiasmo
una rotura umbilical de sus raíces
un intento de socavar la atracción cenital
para luego adquirir impulso y dejarse llevar
en andas por las sinuosas curvaturas lunares.
Pero la gravedad acorde a su peso
denso como su inequívoca mentira
subyuga la traición a su derecho
y se retrae instintivamente
domesticado a sus funciones
a su centro vicioso de rectas circulares sin salidas
donde reposan sus restos.

una antología poco común de leer tras la evolución, es grato leerte de nuevo, besos
 
Es algo complejo...creo que habla del miedo a ser,
a compartirse uno mismo? De salirse por
la tangente ante la posibilidad de expresarse
uno mismo...o del yugo de la rutina?
Vaya, sin palabras...es deleitable hallar algo
que exija a la materia gris se "ponga las pilas"
jeje...su prosa es profunda. saludos.


Tu lectura es buena, cambiaría el sentido final que interpretas por un término más vacuo.

Gracias por tu apreciación. Mis intentos escritos (ni buenos ni malos: diferentes) pretenden lograr saltar el adormecimiento que producen las rutinarias expresiones del 2 + 2 que nos inundan.

Te saludo.
 
Los huesos ceden al nihilismo, el hombre dilucida y la sombra apropia el lenguaje.

Mi querido Dann, celebro tu nueva entrega, plena de sonidos internos (como una escalera en espiral sostenida por los pasos).

Cariños.

Mi querida, esos ruidos forman parte del esqueleto circular de los días.

Gracias por estar ahí, apoyando mis pasos.

Mi afecto...
 
Lo he leído varias veces querido Daniel, me sabe a cierto hastío, a ese volver al mismo punto, a ese ver mas allá y querer pero quedarse inválido en el eje que ata. Solo ideas, ideas que plantas con tus manos. Un abrazo grande!
 
Compleja temática es la vida así tal cual la explicas frente a una evolución por parte de la marginación contextual, interesantes líneas para releer una y otra vez, muy buena obra


Es grato conocer tu espacio


Saludos y abrazos
 
Tiene un toque existencialista que le hace más propio del foro de filosóficos, donde seguro será más leido que en la marabunta de poemas de generales. Y tu poesía debe ser leída.

Un abrazo
JULIA
 
Fantástico el poema . La rutina del hombre en el círculo de la vida, con sus pasos al nacer, y cerrando el círculo con sus pasos viejos, ya cansinos, y con su piel ajada, para descansar allí, en el eterno descanso. ¡El circulo de la existencia! Que gusto me ha dado leer tus lineas de excelente inspiración, por su fluidez, y ritmo que se percibe. Adelante con el arte de las palabras amigo!
 
OBRA DEL JURADO
Con todo nuestro cariño











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Gracias por tu colaboración en el Jurado
MUNDOPOESIA.COM
 
El hombre circular tiene un radio
un cúbito dorsal
una tangente intangible bordeando la urbe
de su apolillado círculo.
Un hombre circular circula
adosado a un eje imaginario rutinario
mientras su especie deambula inconsistente
por las mutaciones naturales de la evolución.
Evoluciona mientras involucionan sus círculos sin inercia.
Tiene frío y un sórdido pasado.
Sus garras antiguas sostienen huellas muertas
bajo la epidermis de una nevada de polvo.
Camina erguido encorvando su dorso
distribuyendo siglos entre ojos y huesos.
Calvicies de cueros y rebaños
sostienen su esencia de emigrante sin destino.


El hombre circular refugia entre sus manos
calles arrítmicas de abulias de autoría.
Cuando chista un taxi chista un entusiasmo
una rotura umbilical de sus raíces
un intento de socavar la atracción cenital
para luego adquirir impulso y dejarse llevar
en andas por las sinuosas curvaturas lunares.
Pero la gravedad acorde a su peso
denso como su inequívoca mentira
subyuga la traición a su derecho
y se retrae instintivamente
domesticado a sus funciones
a su centro vicioso de rectas circulares sin salidas
donde reposan sus restos.


Que bonita forma de expresar esos sentimientos, toque existencial y algo melancólico,
de esa rutina diaria, en la que todos estamos metidos...
Un placer haber pasado, un beso poeta.
Felicidades por tu merecido reconocimiento.
 
Buenos días poeta.

Enclaustrados en un círculo con radio de papel
tangente fuera del alcance de las manos,
evasivos a la rotura de la elipse amniótica,
sembrados,
sin tijera para la línea que cierra
girando sobre el eje introspectivo
invalidando radio voluntarios
y afuera
todo sigue en una constante
como espirales que se suceden,
evolución de cangrejos
vertical con joroba que lo doblega
contra el pedernal de los años.

En círculos indefinidos
los sueños escuálidos
los que no se han apostillado en ningún beso
envejeciendo el espíritu
y arrastrando el corazón a su paso,
sin curiosear que pasa en los semicírculos de nuestros sonrisas
se permite el desplome en gravedad
del afecto
aliento de vida que aspira
sus últimas bocanadas de perfumes
subyugados ante el abstranto de la geometría
retraídos en gotas de aceite
los recuerdos nos agrupan
paréntesis
ecuaciones que nos contienen
y que nadie entiende.


Bueno querido amigo,
solo miro hoy mis figuras geométricas,
pero no alcanzo el bisturí aún.

-----------------------
CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener
!





Muchas gracias Mariapaz por tu permanente apoyo. Mi abrazo hasta vos.
 

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