El hombre y su azada
Gris se ha despertado el cielo,
solitaria está la plaza,
domingo, toca descanso
mas un hombre y su azada
al hombro, lento camina
a cumplir con la mañana.
Calles en sombra y silencio,
algún gorrión canta y canta,
no hay personas paseando
mas allá en la lontananza
puedo ver al campesino
como doblega su espalda.
No hay festivos en sus vidas,
mientras que algunos descansan,
otros como el campesino
de buena gana o sin ganas,
en el despertar del gallo,
ponen a enfriar su cama.
Son buena gente que viven
del fruto de la labranza
gente que viven y sueñan
gente honesta, campechana
que labra de luna a luna
sin mediar una palabra.
Ha comenzado a llover
y mi ventana se empaña,
ya regresa el campesino
canturreando a su casa
pues las nubes tenuemente
acabarán la jornada.
Luis
Derechos reservados
Gris se ha despertado el cielo,
solitaria está la plaza,
domingo, toca descanso
mas un hombre y su azada
al hombro, lento camina
a cumplir con la mañana.
Calles en sombra y silencio,
algún gorrión canta y canta,
no hay personas paseando
mas allá en la lontananza
puedo ver al campesino
como doblega su espalda.
No hay festivos en sus vidas,
mientras que algunos descansan,
otros como el campesino
de buena gana o sin ganas,
en el despertar del gallo,
ponen a enfriar su cama.
Son buena gente que viven
del fruto de la labranza
gente que viven y sueñan
gente honesta, campechana
que labra de luna a luna
sin mediar una palabra.
Ha comenzado a llover
y mi ventana se empaña,
ya regresa el campesino
canturreando a su casa
pues las nubes tenuemente
acabarán la jornada.
Luis
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