dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Trabajó de niño en trabajos duros,
mulas, arados, en la tierra ajena,
por la pobreza atado a una cadena,
apresado por poderosos muros.
Pero cuando dentro suenan los puros
cantos de un ave que el alma serena
nada puede el odio contra la quena
si vence la luz a los días oscuros.
Maestro de sí mismo, la cultura
fue su estandarte y los libros su espada
en cuyo filo veía la vida.
Anciano ya, no decrece su altura,
nada tiene el peso del amor, nada
pesa la injusticia sufrida.
Eladio Parreño Elías
4-Enero-2014
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