En nuestra piel de toro me supera
el zoo de personajes peculiares
que exhiben en terrazas de los bares
los oros y la plata del hortera:
Un Cristo de Dalí, en su pechera,
no me olvides de plata, dos collares,
los calcetines blancos con lunares
y un bolso poli - piel en bandolera.
Con la mano metida en el bolsillo
presume de macarra como el divo
que anuncia la beldad de su silueta.
Y lleva un pantalón de negro brillo
al baile del domingo, y tan altivo
que ha olvidado subirse la bragueta.
José Soriano Simón
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Septiembre 2025
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