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El hueco.

Sorayaestuvoaquí

Poeta asiduo al portal
Mi espíritu siempre deseoso de su propia humillación
para poder sentir algo verdadero.

Me tocó ser la bailarina que siempre estaba contra la pared,
la que quería la noche, porque la noche era mujer.
Quería imperfectos,
crudos colores,
la anarquía de la cama.
Comer restos de las flores muertas caídas,
porque aunque hubieran querido,
jamás hubieran podido civilizarme.

Tengo la habilidad de no ver el volumen de los cuerpos,
sólo vislumbro el hueco.
Infestada de noes aún persisto estoicamente
en salir a la calle.
Mientras la esperanza se pierde, sigue saliendo el sol, así que,
me sostengo con la normalidad con la que los epilépticos temen,
y aún siento que pronto llegará el amor súbito
y pereceré
para no quedarme
de nuevo
otra vez.

Alguna luz en el cielo nocturno parpadea,
no es una señal, pero quiero llegar
al febril ensueño de los ignorantes
y decir, sí,
esta vez ha sido suficiente.
 
Mi espíritu siempre deseoso de su propia humillación
para poder sentir algo verdadero.

Me tocó ser la bailarina que siempre estaba contra la pared,
la que quería la noche, porque la noche era mujer.
Quería imperfectos,
crudos colores,
la anarquía de la cama.
Comer restos de las flores muertas caídas,
porque aunque hubieran querido,
jamás hubieran podido civilizarme.

Tengo la habilidad de no ver el volumen de los cuerpos,
sólo vislumbro el hueco.
Infestada de noes aún persisto estoicamente
en salir a la calle.
Mientras la esperanza se pierde, sigue saliendo el sol, así que,
me sostengo con la normalidad con la que los epilépticos temen,
y aún siento que pronto llegará el amor súbito
y pereceré
para no quedarme
de nuevo
otra vez.

Alguna luz en el cielo nocturno parpadea,
no es una señal, pero quiero llegar
al febril ensueño de los ignorantes
y decir, sí,
esta vez ha sido suficiente.
Bello y sincero poema me parece, autorretrato de unos sentimientos que son pro y contra a la vez. Me ha gustado mucho tu manera de escribirlo, cuidado lenguaje y sensible contenido. Un abrazo amiga Soraya. Paco.
 
Mi espíritu siempre deseoso de su propia humillación
para poder sentir algo verdadero.

Me tocó ser la bailarina que siempre estaba contra la pared,
la que quería la noche, porque la noche era mujer.
Quería imperfectos,
crudos colores,
la anarquía de la cama.
Comer restos de las flores muertas caídas,
porque aunque hubieran querido,
jamás hubieran podido civilizarme.

Tengo la habilidad de no ver el volumen de los cuerpos,
sólo vislumbro el hueco.
Infestada de noes aún persisto estoicamente
en salir a la calle.
Mientras la esperanza se pierde, sigue saliendo el sol, así que,
me sostengo con la normalidad con la que los epilépticos temen,
y aún siento que pronto llegará el amor súbito
y pereceré
para no quedarme
de nuevo
otra vez.

Alguna luz en el cielo nocturno parpadea,
no es una señal, pero quiero llegar
al febril ensueño de los ignorantes
y decir, sí,
esta vez ha sido suficiente.
Ver esas imperfecciones que no quieren repetirse.
alejar esa señal de obra vez y elevar asi la esperanza
frente a la resolucion de los sentimientos. excelente
obra. saludos de luzyabsenta
 
"me sostengo con la normalidad con la que los epilépticos temen"

Qué rara magia tienen tus versos, que aun cuando por ser yo un "simple" ("no seas simple, Sancho"; decía don Quijote), no los entiendo; sin embargo me atraen.

Gracias por la magia.

Un fraterno saludo desde Argentina.

Lisandro
 
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