musador
esperando...
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén
Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!
Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.
En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.
Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.
¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?
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