El juego 7

musador

esperando...
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén

Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!

Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.

En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.

Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.

¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?
 
Última edición:
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén

Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!

Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.

En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.

Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.

¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?


Una gran verdad, unos grandes versos. La manipulación mental empieza pronto, desde la niñez. Otro gayo cantaría, aunque sería comido igualmente, si desde la infancia se inculcaran otros valores.

Un placer haber pasado y saludarte.
 
Para desgracia y vergüenza de la humanidad, esa estrofa de Guillén se ha hecho real no como juego sino como realidad; sucesos hay en donde niños matan otros niños; los críos son extraordinariamente miméticos. Y por otro lado, Jorge, está la lacra en paises del tercer mundo en donde se cojen a los niños para adiestrarlos para la guerra, los famosos "niños soldado" a los que se enseña no solo a matar en acciones de guerra, sino a las peores atrocidades como matar a sus propios familiares. ¡A qué grado de degradación puede llegar el ser humano, amigo!

Me ha gustado el enfoque que has dado aquí al tema, pues hay juegos que pueden ser muy crueles, bien cierto es.

Te diré algo sobre el uso de eneasílabos que has hecho en estos romance: es de las pocas veces que no me suena mal esta métrica, y seguramente es por la buena distribución de acentos que has mantenido a lo largo de todos los versos haciéndolos recaer siempre en sílabas pares.

Buen trabajo, amigo.

Abrazo.

Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén

Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!

Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.

En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.

Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.

¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?
 
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén

Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!

Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.

En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.

Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.

¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?


Buen romance en eneasílabos nos compartes para cumplir con la sugerencia de esta Tensón, tomando inspiración en los versos de Nicolás Guillen muestras los juegos de los niños imitando las historias de los mayores algo que les influenciará en su vida de adultos.

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La verdad es, Vicente, que aún hoy me gustan las películas de cowboys, y que no vi muchas de niño. Pero los juegos de matar me resultan terriblemente chocantes, aún en mis nietos: demasiado he sufrido la violencia.
gracias por pasar
j
 
Jajaja, me acordaba de las cosas que le dijeron a Luis sobre sus eneasílabos, por eso encaré este desafío, Juan. La verdad es que con el oído tan hecho al octosílabo escribir en eneasílabos, tan semejantes y tan distintos, se me hace difícil. La regularidad acentual que mencionas facilita, seguramente, la lectura, y fue intencional.
En cuanto al tema de los juegos de muerte, me parece muy difícil: mis propios nietos juegan a eso...
gracias por pasar
abrazo
j
 
La verdad es, Marcos, que si miramos el lugar de la muerte en las ficciones, hay por un lado las que hacen de ella una terrible tragedia, exagerando quizás la realidad, pero también hay las que hacen de ella un asunto banal: ¿qué queda de esos juegos? No lo sé, debo decir, pero seguro que algo queda.
abrazo
j
 
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén

Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!

Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.

En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.

Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.

¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?



Estaba yo tan feliz diciéndome: -¡por fin podré corregir a Jorge!, se le han escapado cantidad de versos de nueve sílabas! jajaja Y hete aquí, que son ¡eneasílabos! ¡Qué arte tienes para sorprender!
El tema del juego de matar parecía tan divertido cuando mis hijos eran niños, resultaba tan normal regalar unas cartucheras, unas pistolas y sombrero de cowboy; hoy en día ni se me ocurriría regalar algo así mi nieto, tampoco me lo permitirían sus padres. El juego de matar, al otro lado del mundo, para muchos niños es obligado y ni siquiera han de crecer para jugarlo.
Ha sido un placer como siempre leerte Jorge.
Un abrazo.
 
Última edición:
La verdad es, Isabel, que acerca de estos juegos tengo más preguntas que respuestas. A cierta edad les tomé inquina, pero fue cuando crié mis hijos y mi país vivía bajo el terrorismo de estado. Pero realmente no sé si son muy perniciosos; el juego es teatro, al fin y al cabo... Vaya a saber.
abrazo
j
 
En una primera lectura no conseguí el sentido del cierre.
He sido un poco torpe, ja ja ja....
Además no me había percatado de la estrofa de Guillén... Madre mía que despiste.
Aquí en España es hora de estar en la cama, ja ja ja, ya no rindo
Está muy logrado tu poema. El cierre, ahora que lo he pillado, lo mejor.
Abrazos



Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén

Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!

Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.

En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.

Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.

¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?
 
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién les dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.
Nicolás Guillén

Con una horqueta, de pistola,
con una escoba, de caballo,
un niño corre como el viento:
¡matar venciendo a los villanos!

Los malos son sus enemigos
en este juego que es teatro:
veloces corren otros niños
con antifaces, por el llano.

En mil películas han visto
al muchachito denodado
vencer en duelos singulares
con su revólver, el más rápido.

Dulce en su casa los espera
una hermanita con su llanto
que lista para su rescate
sufre prisión de los malvados.

¿Cómo evitar que sean juegos
los que parecen los trabajos
que algunos hombres padecemos
en este mundo desgraciado?

¡Ah! triste, muy triste
y parece irónico
si no le compran armas de juguete
el niño se las inventa
pareciera que lo trae sembrado en la sangre
desde la concepción
o será la niñera (tv) que se lo inculca
lamentable, no?
Duro y con un llamado a gritos a la reflexión tu excelente poema,
con todo respeto,

ligiA
 
Jorge...
Pues si que has conseguido la regularidad acentual en sílabas pares, que a mi me faltó sin duda (jajajaja..) Visto el juego desde un inicio con mucha inocencia necesaria, pasado a formular profusas reflexiones o cuestionamientos abiertos... ¿En que momento cambiamos tanto?, ¿Serán las guerras que volvieron al mundo desgraciado?... Un derrotero inmenso que dejó de ser juego hace mucho. Encantado de llegar.
Un fuerte abrazo Jorge.
 

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