El juego de las figuras

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
Mark_Ryden__Pumpkin_President_2008.jpg

En aquellos tiempos me gustaba jugar a que era otro.Por los veranos venían los primos a pasar las vacaciones a nuestra casa de campo;Raúl y Celia,él engreído y maleducado,ella famélica y enfermiza.Jugábamos a juegos a los que nadie jugaba;en uno de nuestros preferidos,las figuras de porcelana que mamá tenía repartidas por todos los rincones de la casa tomaban vida,y entonces un perro enfurecido perseguía a Celia hasta alcanzarla y morderla;o una vieja campesina ofrecía una cesta de frutas a Raúl,y este comía una que luego resultaba ser venenosa,y se retorcía por el suelo sudoroso y gritando hasta morir;o yo desafiaba a un león y luchaba con él cuerpo a cuerpo hasta matarlo con un enorme cuchillo utilizado por papá para matar cerdos;o bien Raúl se negaba a hacerle la reverencia y besarle la mano a un rey francés y este,en represalia lo encerraba por el resto de su vida en una prisión inextricable en medio del mar;o yo era un músico virtuoso aplaudido por todos después de un concierto;o Celia era un pájaro de abigarradas plumas,y un cazador le disparaba,y herido moría entre la espesa vegetación de la selva;o también yo era capitán de un barco,y hacía frente a una fuerte tempestad y lograba salvar la embarcación;o Raúl se internaba en un laberinto,y un monstruo con cuerpo de toro y cabeza de hombre lo perseguía hasta alcanzarlo y darle muerte;o Celia era una patinadora y todos se reían de ella por su torpeza.Con este y otros juegos pasábamos las largas horas de la siesta,hasta que mamá se levantaba y nos obligaba a regar los árboles;o nos duchábamos y nos vestíamos para ir de visita a alguna casa vecina;o llegaba tío Mónico y nos llevaba en su coche al río a nadar;o la abuela debido al insomnio de la noche anterior gritaba enloquecida-matad las arañas que ocupan toda mi habitación-,y subíamos los escalones detrás de mamá,diciéndonos con un gesto de complicidad-matad las arañas-,y después de fingir que aplastábamos con nuestros pies cientos de arácnidos,la abuela se tranquilizaba y se dormía muchas veces hasta la tarde del día siguiente.Continuamos con el juego de las figuras,hasta que una mañana Celia apareció muerta con el cuchillo de matar cerdos clavado en el pecho.Estuvo la policía haciendo preguntas,pero no averiguó nada.Raúl declaró que yo había utilizado ese cuchillo para matar un leon,pero todos pensaron que se había trastornado por la muerte de su hermana.Una de las figuras que hasta entonces habíamos ignorado,representaba a un gaucho altísimo amenazando con un puñal a un grupo de niños que lo miraban con terror desde su pequeñez.En cuanto pude,le corté la cabeza golpeándola contra la chimenea.Así vengué la muerte de Celia.

Eladio Parreño Elías

12-Julio-1994

 
Última edición:
Hola dulcinista. Yo también te deseo que pases un buen fin de semana. Desgraciadamente yo no voy a poder hacerte un regalo a la altura del que tú me has brindado... Podría decirte que me has dejado impresionado (y es verdad) y podría alabarte mucho, (eso sin duda alguna), pero creo que eso estaría de más, sólo serían palabras... y eso es justo lo que sobra. No hacen falta muchos comentarios; Todo se aclara con la lectura de tu relato (cuento corto), que es sin duda alguna toda una joya. Nada más empezar la lectura vas al grano, expones con claridad la temática, y su evolución la desarrollas de una forma que resulta imposible despegarse de la lectura hasta que se acaba. Temática, ritmo y capacidad para recrear imágenes, eso es justamente de lo que carecen mucho libros a día de hoy (¿tal vez será por eso que no leo a muchos autores actuales?... tal vez...). ¡Un fuerte abrazo desde Barcelona y mil gracias! :)

P.s: Te quise dar más reputación.... pero no me dejaron, porque ya lo hice antes... así que la próxima vez no lo dudes que seguro que te brindo más reconocimiento a nivel de web.
 
Última edición por un moderador:
Hola, muchas gracias por la invitación a sumergirme en tu prosa. Es un cuento muy entretenido. Esperaba que no acabase.
Es genial.
Saludos.
Salud.
 
Yo creo que lo mejor que se puede decir de un relato es que se hace corto, y eso es exactamente lo que ocurre con el tuyo. Yo, lectora, esperaba que siguiera, quería saber más de Celia, de su hermano, del tío Mónico y la abuela chillona. El misterio es de tal calibre que quedé con la respiración en suspenso... el ambiente de juegos no hace esperar la muerte de una niña........ Y ese gaucho.... Felicitaciones, dulcinista.
 
Eladio, gracias por invitarme a leer tu " Juego de las figuras". La verdad es que en este portal no he leido nada de relatos cortos. Este tuyo es el primero. Lo mio es más la poesía. Me temo que mi comentario no sea el más apropiado.
Tienes una gran imaginación. Saludos cordiales. Carmina.
 
Hola dulcinista. Yo también te deseo que pases un buen fin de semana. Desgraciadamente yo no voy a poder hacerte un regalo a la altura del que tú me has brindado... Podría decirte que me has dejado impresionado (y es verdad) y podría alabarte mucho, (eso sin duda alguna), pero creo que eso estaría de más, sólo serían palabras... y eso es justo lo que sobra. No hacen falta muchos comentarios; Todo se aclara con la lectura de tu relato (cuento corto), que es sin duda alguna toda una joya. Nada más empezar la lectura vas al grano, expones con claridad la temática, y su evolución la desarrollas de una forma que resulta imposible despegarse de la lectura hasta que se acaba. Temática, ritmo y capacidad para recrear imágenes, eso es justamente de lo que carecen mucho libros a día de hoy (¿tal vez será por eso que no leo a muchos autores actuales?... tal vez...). ¡Un fuerte abrazo desde Barcelona y mil gracias! :)

P.s: Te quise dar más reputación.... pero no me dejaron, porque ya lo hice antes... así que la próxima vez no lo dudes que seguro que te brindo más reconocimiento a nivel de web.
Me abrumas con tanto halago,amigo.Yo tampoco leo a los escritores actuales.Un abrazo,amigo poeta.
 
Mark_Ryden__Pumpkin_President_2008.jpg

En aquellos tiempos me gustaba jugar a que era otro.Por los veranos venían los primos a pasar las vacaciones a nuestra casa de campo;Raúl y Celia,él engreído y maleducado,ella famélica y enfermiza.Jugábamos a juegos a los que nadie jugaba;en uno de nuestros preferidos,las figuras de porcelana que mamá tenía repartidas por todos los rincones de la casa tomaban vida,y entonces un perro enfurecido perseguía a Celia hasta alcanzarla y morderla;o una vieja campesina ofrecía una cesta de frutas a Raúl,y este comía una que luego resultaba ser venenosa,y se retorcía por el suelo sudoroso y gritando hasta morir;o yo desafiaba a un león y luchaba con él cuerpo a cuerpo hasta matarlo con un enorme cuchillo utilizado por papá para matar cerdos;o bien Raúl se negaba a hacerle la reverencia y besarle la mano a un rey francés y este,en represalia lo encerraba por el resto de su vida en una prisión inextricable en medio del mar;o yo era un músico virtuoso aplaudido por todos después de un concierto;o Celia era un pájaro de abigarradas plumas,y un cazador le disparaba,y herido moría entre la espesa vegetación de la selva;o también yo era capitán de un barco,y hacía frente a una fuerte tempestad y lograba salvar la embarcación;o Raúl se internaba en un laberinto,y un monstruo con cuerpo de toro y cabeza de hombre lo perseguía hasta alcanzarlo y darle muerte;o Celia era una patinadora y todos se reían de ella por su torpeza.Con este y otros juegos pasábamos las largas horas de la siesta,hasta que mamá se levantaba y nos obligaba a regar los árboles;o nos duchábamos y nos vestíamos para ir de visita a alguna casa vecina;o llegaba tío Mónico y nos llevaba en su coche al río a nadar;o la abuela debido al insomnio de la noche anterior gritaba enloquecida-matad las arañas que ocupan toda mi habitación-,y subíamos los escalones detrás de mamá,diciéndonos con un gesto de complicidad-matad las arañas-,y después de fingir que aplastábamos con nuestros pies cientos de arácnidos,la abuela se tranquilizaba y se dormía muchas veces hasta la tarde del día siguiente.Continuamos con el juego de las figuras,hasta que una mañana Celia apareció muerta con el cuchillo de matar cerdos clavado en el pecho.Estuvo la policía haciendo preguntas,pero no averiguó nada.Raúl declaró que yo había utilizado ese cuchillo para matar un leon,pero todos pensaron que se había trastornado por la muerte de su hermana.Una de las figuras que hasta entonces habíamos ignorado,representaba a un gaucho altísimo amenazando con un puñal a un grupo de niños que lo miraban con terror desde su pequeñez.En cuanto pude,le corté la cabeza golpeándola contra la chimenea.Así vengué la muerte de Celia.

Eladio Parreño Elías

12-Julio-1994




Es impresionante tu cuento, me ha gustado mucho,
está muy entretenido, pobre Celia, jeje
Lo he disfrutado, he pasado un buen rato poeta.
un placer haber pasado, un beso y gracias:::hug:::
 
Yo creo que lo mejor que se puede decir de un relato es que se hace corto, y eso es exactamente lo que ocurre con el tuyo. Yo, lectora, esperaba que siguiera, quería saber más de Celia, de su hermano, del tío Mónico y la abuela chillona. El misterio es de tal calibre que quedé con la respiración en suspenso... el ambiente de juegos no hace esperar la muerte de una niña........ Y ese gaucho.... Felicitaciones, dulcinista.
Pues muchas gracias,amiga,muy agradecido por sus amables palabras.Un beso,amiga.
 
Nuevamente me sorprendes,empecé leyendo un cuento aparentemente de inocentes aventuras de niñez y termino con una novela policiaca,le diste un brusco giro al contexto de tu historia,debí imaginarlo cuando entraron en juego las figuras de porcelana antiguas,esas imprimen un toque de misterio allí donde aparecen.
Un gusto pasar por tus curiosos recuerdos.
Un beso.
 
Me gustó su relato amigo dulcinista. Sólo decirle que después de los signos de puntuación ha de dejar un espacio en blanco. Espero no le moleste. Saludos cordiales.**********************
 
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En aquellos tiempos me gustaba jugar a que era otro.Por los veranos venían los primos a pasar las vacaciones a nuestra casa de campo;Raúl y Celia,él engreído y maleducado,ella famélica y enfermiza.Jugábamos a juegos a los que nadie jugaba;en uno de nuestros preferidos,las figuras de porcelana que mamá tenía repartidas por todos los rincones de la casa tomaban vida,y entonces un perro enfurecido perseguía a Celia hasta alcanzarla y morderla;o una vieja campesina ofrecía una cesta de frutas a Raúl,y este comía una que luego resultaba ser venenosa,y se retorcía por el suelo sudoroso y gritando hasta morir;o yo desafiaba a un león y luchaba con él cuerpo a cuerpo hasta matarlo con un enorme cuchillo utilizado por papá para matar cerdos;o bien Raúl se negaba a hacerle la reverencia y besarle la mano a un rey francés y este,en represalia lo encerraba por el resto de su vida en una prisión inextricable en medio del mar;o yo era un músico virtuoso aplaudido por todos después de un concierto;o Celia era un pájaro de abigarradas plumas,y un cazador le disparaba,y herido moría entre la espesa vegetación de la selva;o también yo era capitán de un barco,y hacía frente a una fuerte tempestad y lograba salvar la embarcación;o Raúl se internaba en un laberinto,y un monstruo con cuerpo de toro y cabeza de hombre lo perseguía hasta alcanzarlo y darle muerte;o Celia era una patinadora y todos se reían de ella por su torpeza.Con este y otros juegos pasábamos las largas horas de la siesta,hasta que mamá se levantaba y nos obligaba a regar los árboles;o nos duchábamos y nos vestíamos para ir de visita a alguna casa vecina;o llegaba tío Mónico y nos llevaba en su coche al río a nadar;o la abuela debido al insomnio de la noche anterior gritaba enloquecida-matad las arañas que ocupan toda mi habitación-,y subíamos los escalones detrás de mamá,diciéndonos con un gesto de complicidad-matad las arañas-,y después de fingir que aplastábamos con nuestros pies cientos de arácnidos,la abuela se tranquilizaba y se dormía muchas veces hasta la tarde del día siguiente.Continuamos con el juego de las figuras,hasta que una mañana Celia apareció muerta con el cuchillo de matar cerdos clavado en el pecho.Estuvo la policía haciendo preguntas,pero no averiguó nada.Raúl declaró que yo había utilizado ese cuchillo para matar un leon,pero todos pensaron que se había trastornado por la muerte de su hermana.Una de las figuras que hasta entonces habíamos ignorado,representaba a un gaucho altísimo amenazando con un puñal a un grupo de niños que lo miraban con terror desde su pequeñez.En cuanto pude,le corté la cabeza golpeándola contra la chimenea.Así vengué la muerte de Celia.

Eladio Parreño Elías

12-Julio-1994



Un delicioso relato para recordar los juegos de infancia, penetrar en el mundo de los desconocido y finalizar con la enigmática muerte de Celia. Cuando somos niños los muñecos parece que tuvieran vida...:::blush:::

Dulcinista, en tu relato le das vida y se vuelven capaces de interactuar hasta matar, me gusta como mezclas lo real con lo imaginario amigo.

Te dejo no sin antes decirte: matad las arañas !!:::banana::: (jejeje) Besos a tu corazón. Osa.

 
...parece que los visitantes se llevaban la peor parte en los juegos... y así terminó uno de ellos... Muy interesante tu relato Dulcinista... Muchas gracias por tan agradable lectura.

Un abrazo
 
Nuevamente me sorprendes,empecé leyendo un cuento aparentemente de inocentes aventuras de niñez y termino con una novela policiaca,le diste un brusco giro al contexto de tu historia,debí imaginarlo cuando entraron en juego las figuras de porcelana antiguas,esas imprimen un toque de misterio allí donde aparecen.
Un gusto pasar por tus curiosos recuerdos.
Un beso.
Gracias,amiga,me alegra que te haya gustado.Un beso.
 
Buenisimo!!! fabulosos y geniales y un final muy sorprendente lo que parecia un simple juego inocente e infantil cerro en una tragedia que aunque duro suele arrivar y esa venganza tuya a Celia que simbòlica, excelente relato y buen suspense...
 
lavidaensueños;3346529 dijo:
Me gustó su relato amigo dulcinista. Sólo decirle que después de los signos de puntuación ha de dejar un espacio en blanco. Espero no le moleste. Saludos cordiales.**********************
Claro que no me molesta,amigo,todo lo contrario.Si en algún otro escrito mío ve o cree ver otros errores no dude en decírmelo,que intentaré corregirlos.Me alegro de que mi cuento le haya gustado.Un abrazo.
 
Tu prosa me recuerda a Salvador Dalí. Felicitaciones y estrellas. Saludos y besos con cariño.
 
Mark_Ryden__Pumpkin_President_2008.jpg

En aquellos tiempos me gustaba jugar a que era otro.Por los veranos venían los primos a pasar las vacaciones a nuestra casa de campo;Raúl y Celia,él engreído y maleducado,ella famélica y enfermiza.Jugábamos a juegos a los que nadie jugaba;en uno de nuestros preferidos,las figuras de porcelana que mamá tenía repartidas por todos los rincones de la casa tomaban vida,y entonces un perro enfurecido perseguía a Celia hasta alcanzarla y morderla;o una vieja campesina ofrecía una cesta de frutas a Raúl,y este comía una que luego resultaba ser venenosa,y se retorcía por el suelo sudoroso y gritando hasta morir;o yo desafiaba a un león y luchaba con él cuerpo a cuerpo hasta matarlo con un enorme cuchillo utilizado por papá para matar cerdos;o bien Raúl se negaba a hacerle la reverencia y besarle la mano a un rey francés y este,en represalia lo encerraba por el resto de su vida en una prisión inextricable en medio del mar;o yo era un músico virtuoso aplaudido por todos después de un concierto;o Celia era un pájaro de abigarradas plumas,y un cazador le disparaba,y herido moría entre la espesa vegetación de la selva;o también yo era capitán de un barco,y hacía frente a una fuerte tempestad y lograba salvar la embarcación;o Raúl se internaba en un laberinto,y un monstruo con cuerpo de toro y cabeza de hombre lo perseguía hasta alcanzarlo y darle muerte;o Celia era una patinadora y todos se reían de ella por su torpeza.Con este y otros juegos pasábamos las largas horas de la siesta,hasta que mamá se levantaba y nos obligaba a regar los árboles;o nos duchábamos y nos vestíamos para ir de visita a alguna casa vecina;o llegaba tío Mónico y nos llevaba en su coche al río a nadar;o la abuela debido al insomnio de la noche anterior gritaba enloquecida-matad las arañas que ocupan toda mi habitación-,y subíamos los escalones detrás de mamá,diciéndonos con un gesto de complicidad-matad las arañas-,y después de fingir que aplastábamos con nuestros pies cientos de arácnidos,la abuela se tranquilizaba y se dormía muchas veces hasta la tarde del día siguiente.Continuamos con el juego de las figuras,hasta que una mañana Celia apareció muerta con el cuchillo de matar cerdos clavado en el pecho.Estuvo la policía haciendo preguntas,pero no averiguó nada.Raúl declaró que yo había utilizado ese cuchillo para matar un leon,pero todos pensaron que se había trastornado por la muerte de su hermana.Una de las figuras que hasta entonces habíamos ignorado,representaba a un gaucho altísimo amenazando con un puñal a un grupo de niños que lo miraban con terror desde su pequeñez.En cuanto pude,le corté la cabeza golpeándola contra la chimenea.Así vengué la muerte de Celia.

Eladio Parreño Elías

12-Julio-1994


Sabes…Me ha pasado algo extraño con tu escrito, me has hecho entrar en mis propios recuerdos, aquellos que día a día se resisten a desaparecer, muy por el contrario, reviven con más fuerza y mayor fluidez en mi mente y principalmente en mi corazón, pues son aquellos recuerdos de vida que engalanan una niñez extinguida.
He estado presente en tu historia, la he seguido con atención, creo haberme hecho parte de las escenas, me veo junto a tus primos jugando con aquellas figurillas de porcelana.

En el trasfondo de este cuento, siempre haces presente la muerte o todo lo que nos lleva a ella; Envenenamiento, luchas eternas con animales salvajes, castigos perennes por la falta de sumisión, las fobias que muchas veces flotan en nuestra imaginación.

Todos estos sentimientos que se mantienen ocultos y vivos en el inconsciente, en el interior de las personas han sido estudiados por años por los sicólogos (no deseo analizar nada solo quiero hacer mención de ellos), pueden llevan a desencadenar en la personalidad de los seres en los momentos actuales.

Una prosa que tiene un inicio evocador, que nos trasporta a nuestra propia infancia, un desarrollo que nos sitúa en un ambiente y escenario determinado lleno de detalles y un desenlace de película, inesperado y delicioso.

No se dónde termina la realidad y llega la ficción a escena, pero como fuese, hago halago de tu creatividad, misma que he notado en otros escritos de tu autoría.

Un beso y un cálido abrazo desde mi verde valle.

Eryca.
 
A mí, no sé pero me ha parecido una unión entre realismo mágico y expresionismo... Es muy inesperable la muerte de Celia. Tú prosa es genial, nunca imaginaría ese final que has llevado, porque primero explicas la situación rápidamente, explicas la rutina pareciendo como una sucesión larga, como son los hábitos, y, de pronto, vuelves a dar un corte con la muerte Celia que rompe con TODO. De verdad, me ha gustado muchísimo. Un saludo de Samuel.
 

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