dulcinista
Poeta veterano en el Portal
En aquellos tiempos me gustaba jugar a que era otro.Por los veranos venían los primos a pasar las vacaciones a nuestra casa de campo;Raúl y Celia,él engreído y maleducado,ella famélica y enfermiza.Jugábamos a juegos a los que nadie jugaba;en uno de nuestros preferidos,las figuras de porcelana que mamá tenía repartidas por todos los rincones de la casa tomaban vida,y entonces un perro enfurecido perseguía a Celia hasta alcanzarla y morderla;o una vieja campesina ofrecía una cesta de frutas a Raúl,y este comía una que luego resultaba ser venenosa,y se retorcía por el suelo sudoroso y gritando hasta morir;o yo desafiaba a un león y luchaba con él cuerpo a cuerpo hasta matarlo con un enorme cuchillo utilizado por papá para matar cerdos;o bien Raúl se negaba a hacerle la reverencia y besarle la mano a un rey francés y este,en represalia lo encerraba por el resto de su vida en una prisión inextricable en medio del mar;o yo era un músico virtuoso aplaudido por todos después de un concierto;o Celia era un pájaro de abigarradas plumas,y un cazador le disparaba,y herido moría entre la espesa vegetación de la selva;o también yo era capitán de un barco,y hacía frente a una fuerte tempestad y lograba salvar la embarcación;o Raúl se internaba en un laberinto,y un monstruo con cuerpo de toro y cabeza de hombre lo perseguía hasta alcanzarlo y darle muerte;o Celia era una patinadora y todos se reían de ella por su torpeza.Con este y otros juegos pasábamos las largas horas de la siesta,hasta que mamá se levantaba y nos obligaba a regar los árboles;o nos duchábamos y nos vestíamos para ir de visita a alguna casa vecina;o llegaba tío Mónico y nos llevaba en su coche al río a nadar;o la abuela debido al insomnio de la noche anterior gritaba enloquecida-matad las arañas que ocupan toda mi habitación-,y subíamos los escalones detrás de mamá,diciéndonos con un gesto de complicidad-matad las arañas-,y después de fingir que aplastábamos con nuestros pies cientos de arácnidos,la abuela se tranquilizaba y se dormía muchas veces hasta la tarde del día siguiente.Continuamos con el juego de las figuras,hasta que una mañana Celia apareció muerta con el cuchillo de matar cerdos clavado en el pecho.Estuvo la policía haciendo preguntas,pero no averiguó nada.Raúl declaró que yo había utilizado ese cuchillo para matar un leon,pero todos pensaron que se había trastornado por la muerte de su hermana.Una de las figuras que hasta entonces habíamos ignorado,representaba a un gaucho altísimo amenazando con un puñal a un grupo de niños que lo miraban con terror desde su pequeñez.En cuanto pude,le corté la cabeza golpeándola contra la chimenea.Así vengué la muerte de Celia.
Eladio Parreño Elías
12-Julio-1994
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:: (jejeje) Besos a tu corazón. Osa.