El lago (Contemplación)

Elisalle

Poetisa
Travieso y mineral invitaba a la mujer de cuerpo normal.
Oh ondina
Atraía en la liquidez a su piel terciopelo con líneas carentes
de sagrada humanidad.
Ondeaba cual pluma de cisne bajo viento austral
a la tímida náyade de una leyenda- realidad.
Aquello era la transfiguración en ceguera de brillos
y acuáticos movimientos bajo el constelado arrebol.
Desnudó sus pisadas y avanzó a la invitación
de una cita no habitual
sumergida en la blandura subterránea horizontal
de su lecho balanceante ondulante y sensual.
Resbaló en caricia la sobre la transparencia
viendo el fondo empedrado en estado natural.
No desea volver del onírico paisaje.
Mágica entrada a un portal que hacía siglos
no miraba.
Misterio en el vientre como valle silente
donde habitan sirenas y caballitos de mar
donde cada noche las estrellas vienen a titilar
Eran las cuatro de un domingo especial
en trance de sábanas líquidas y soles en retirada
Seda de oriente ancestral en delicias perfumadas
Danzaba con velos a la deidad hasta desmayar
y volvía como si no tuviera voluntad ante su imán
Y jugó Y jugaron levantando arcos en el agua
como aplausos de novia después del altar.
Bendecido lago por duendes de la montaña
que prepararon el convite sin avisar
Flotaba el alma sobre el mundo de las aguas
sin dejar célula al azar.
En sus fuerzas reducidas por la fatiga de este impasse
para siempre allí se hubiera querido quedar
mas esta hipnosis de gloria también tenía un final

Vamos ondina
regresa a tu cuerpo mortal
que el lago por ti
siempre esperará.


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Elisalle
Marzo 08/2019​
 

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Travieso y mineral invitaba a la mujer de cuerpo normal.
Oh ondina
Atraía en la liquidez a su piel terciopelo con líneas carentes
de sagrada humanidad.
Ondeaba cual pluma de cisne bajo viento austral
a la tímida náyade de una leyenda- realidad.
Aquello era la transfiguración en ceguera de brillos
y acuáticos movimientos bajo el constelado arrebol.
Desnudó sus pisadas y avanzó a la invitación
de una cita no habitual
sumergida en la blandura subterránea horizontal
de su lecho balanceante ondulante y sensual.
Resbaló en caricia la sobre la transparencia
viendo el fondo empedrado en estado natural.
No desea volver del onírico paisaje.
Mágica entrada a un portal que hacía siglos
no miraba.
Misterio en el vientre como valle silente
donde habitan sirenas y caballitos de mar
donde cada noche las estrellas vienen a titilar
Eran las cuatro de un domingo especial
en trance de sábanas líquidas y soles en retirada
Seda de oriente ancestral en delicias perfumadas
Danzaba con velos a la deidad hasta desmayar
y volvía como si no tuviera voluntad ante su imán
Y jugó Y jugaron levantando arcos en el agua
como aplausos de novia después del altar.
Bendecido lago por duendes de la montaña
que prepararon el convite sin avisar
Flotaba el alma sobre el mundo de las aguas
sin dejar célula al azar.
En sus fuerzas reducidas por la fatiga de este impasse
para siempre allí se hubiera querido quedar
mas esta hipnosis de gloria también tenía un final

Vamos ondina
regresa a tu cuerpo mortal
que el lago por ti
siempre esperará.


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Elisalle
Marzo 08/2019​

Subo este bello poema para el deleite de los usuarios que no vieron el lirismo y tus rica poesía, un abrazo compañera.-
 
Travieso y mineral invitaba a la mujer de cuerpo normal.
Oh ondina
Atraía en la liquidez a su piel terciopelo con líneas carentes
de sagrada humanidad.
Ondeaba cual pluma de cisne bajo viento austral
a la tímida náyade de una leyenda- realidad.
Aquello era la transfiguración en ceguera de brillos
y acuáticos movimientos bajo el constelado arrebol.
Desnudó sus pisadas y avanzó a la invitación
de una cita no habitual
sumergida en la blandura subterránea horizontal
de su lecho balanceante ondulante y sensual.
Resbaló en caricia la sobre la transparencia
viendo el fondo empedrado en estado natural.
No desea volver del onírico paisaje.
Mágica entrada a un portal que hacía siglos
no miraba.
Misterio en el vientre como valle silente
donde habitan sirenas y caballitos de mar
donde cada noche las estrellas vienen a titilar
Eran las cuatro de un domingo especial
en trance de sábanas líquidas y soles en retirada
Seda de oriente ancestral en delicias perfumadas
Danzaba con velos a la deidad hasta desmayar
y volvía como si no tuviera voluntad ante su imán
Y jugó Y jugaron levantando arcos en el agua
como aplausos de novia después del altar.
Bendecido lago por duendes de la montaña
que prepararon el convite sin avisar
Flotaba el alma sobre el mundo de las aguas
sin dejar célula al azar.
En sus fuerzas reducidas por la fatiga de este impasse
para siempre allí se hubiera querido quedar
mas esta hipnosis de gloria también tenía un final

Vamos ondina
regresa a tu cuerpo mortal
que el lago por ti
siempre esperará.


Ver el archivos adjunto 49921


Elisalle
Marzo 08/2019​
Hermosas letras las que describes con calidad en esta inspiración de las hadas o ninfas que viven en el mar si no me equivoco
Muy grato leerte Ellisalde , un cálido saludo de Alma.
 

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