El escritor del lago
Poeta recién llegado
El agua reposa serena entre las rocas que demarcan el Lago.
Lago lleno de quietud y serenidad, de miedos y de emociones.
De ganas de vivir la vida, lejos de las ataduras de ese Lago.
Y escuchar el trinar de las aves, el silbido del viento que mece tus aguas.
Y llevan tus pensamientos lejos de allí, a lugares que nunca imaginaste.
Pero a los que deseas marchar, sola o contigo misma.
Y el Lago te mantiene quieta, inerte, temblorosa.
Si yo pudiera y tú te dejaras, te llevaría lejos donde ansías llegar.
A esos parajes más allá del horizonte, donde las verdes campos dejan paso a las nieves eternas.
A las altas cimas de las más altas cumbres, a los desiertos más cálidos de Australia.
A los arrecifes de coral, poblados de infinita belleza, pero en nada comparable con la belleza de tu Lago.
Y en ese Lago yo me pierdo y me quiero ahogar. Beber de tus labios, sumergirme y dejarme llevar.
El Lago, ese Lago...
Lago lleno de quietud y serenidad, de miedos y de emociones.
De ganas de vivir la vida, lejos de las ataduras de ese Lago.
Y escuchar el trinar de las aves, el silbido del viento que mece tus aguas.
Y llevan tus pensamientos lejos de allí, a lugares que nunca imaginaste.
Pero a los que deseas marchar, sola o contigo misma.
Y el Lago te mantiene quieta, inerte, temblorosa.
Si yo pudiera y tú te dejaras, te llevaría lejos donde ansías llegar.
A esos parajes más allá del horizonte, donde las verdes campos dejan paso a las nieves eternas.
A las altas cimas de las más altas cumbres, a los desiertos más cálidos de Australia.
A los arrecifes de coral, poblados de infinita belleza, pero en nada comparable con la belleza de tu Lago.
Y en ese Lago yo me pierdo y me quiero ahogar. Beber de tus labios, sumergirme y dejarme llevar.
El Lago, ese Lago...