El libro de la muerte

Cada vez que leo tu prosa me estremece la inagotable fuente de tu imaginación, te felicito! Y menos mal que no hay ninguna posibilidad de que caiga en mis manos el dichoso libro jajaj, seguramente lo leería hasta la ultima fila siguiendo el impulso de conocer y desafiar al destino. Un abrazo y gracias!
 
Cada vez que leo tu prosa me estremece la inagotable fuente de tu imaginación, te felicito! Y menos mal que no hay ninguna posibilidad de que caiga en mis manos el dichoso libro jajaj, seguramente lo leería hasta la ultima fila siguiendo el impulso de conocer y desafiar al destino. Un abrazo y gracias!
Eres muy amable mi estimada Aria. Gracias por tu comentario, celebro que te gusten mis relatos. Besos.
 
Mejor atarlo y no con una cuerda, sino con 7 cadenas, antes de vivir con la zozobra de lo que nos queda para ese día. Mejor vivir el día a día con ilusión, que ya llegará cuando tenga que llegar. Grato leerte. Abrazos.
Estoy totalmente de acuerdo contigo mi estimada poetisa. Besos.
 
Muy buen relato, estimado Eladio, con ese final tan bien cerrado.
La verdad que es una opción, la de visitar la última pagina, que pocos creo que se inclinarían a visitar.
Aunque bueno, siempre estará quien piense que sabiendo su último día podrá planificar mejor todas sus prioridades.
Felicidades amigo.
Gracias por tu comentario mi estimado Antonio, no seré yo de los que lleguen a la última página. Lo que tenga que ser será de todas formas, así que para qé saber cuándo. Un abrazo, amigo poeta.
 
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Llegué a la casa de Olegario Munizaga al atardecer. Llovía. Golpeé la puerta con el llamador de hierro en forma de serpiente. Su mujer me indicó que Olegario estaba en la bibliotaca como siempre. Entré en la casa y me encaminé a la biblioteca. Había un hombre en ella, pero no era Olegario. Alto, delgado, pelo largo y larga barba blanca. Sentado frente a un escritorio, escribía algo en un grueso libro encuadernado en piel. Me quedé mirando a través de la ventana cómo caía la lluvia. Un antigua lámpara colgada del techo daba una luz mortecina. Este es el libro de su vida, me dijo una vez había terminado de escribir, entregándome el libro. Salí y anduve hasta mi casa. Seguía lloviendo. Cuando desperté, vi que había un libro sobre mi mesilla de noche. No recordaba haber estado en casa de Olegario Munizaga, aunque sí recordaba haberlo soñado. Extrañamente, mis zapatos estaban empapados, como si mis pies hubiesen paseado bajo la lluvia durante la noche. Abrí el libro por la primera página. Leí con asombro la historia de mis primeros años hasta la adolescencia. Reviví situaciones ya olvidadas. Cada hoja contaba lo ocurrido en un día de mi vida. Cerré el libro con terror. Para saber la fecha de mi muerte, no tenía más que ir hasta la última página. Até fuertemente el libro con una cuerda, para evitar que un golpe de viento hiciese lo que yo, en mi cobardía no me había atrevido a hacer.

Eladio Parreño Elías

11-Junio-2011


Pero qué escalofrío!!!!!! tus relatos siempre me atrapan, querido. Es una delicia leerte.
Abrazos
 
Así que en teoría las paginas futuras seguirán en blanco, pues no han sido vistas por nadie, y sobre las presentes, esas son las que verdaderamente importan; vivir el ahora.
Apuesto a que las paginas futuras de mi libro dirían: y seguí leyendo esto, y seguí leyendo esto, y seguí leyendo esto... jeje.

Un gran relato amigo, en verdad que esto te pone a pensar en una que otra paradoja.
saludos!
 
Llevas la muerte a tus relatos para jugar a tu antojo con ella,adornándola con sus mejores galas de misterio para que atrape al lector,sabes captar la atención y llevarla a donde tú quieres,a veces a pequeños matices que son la esencia de la historia.
Un relato desconcertante,siempre asocié un libro a un rato placentero,por favor,no me pases este libro en concreto...no sin antes arrancar las últimas páginas.
Un beso.
Eso haré mi querida amiga, antes de enviártelo le arrancaré las últimas páginas. Un beso y gracias.
 
Así que en teoría las paginas futuras seguirán en blanco, pues no han sido vistas por nadie, y sobre las presentes, esas son las que verdaderamente importan; vivir el ahora.
Apuesto a que las paginas futuras de mi libro dirían: y seguí leyendo esto, y seguí leyendo esto, y seguí leyendo esto... jeje.

Un gran relato amigo, en verdad que esto te pone a pensar en una que otra paradoja.
saludos!
Muchas gracias por tu comentario mi estimado amigo y poeta Elyon. Un abrazo.
 
me di de nuevo tiempo para leerle.
Sabe, laconico pero certero, una narración muy amena.
Su forma de describir de crear el ambiente en este relato, sinceramente no
hizo otra cosa que remontarme al gran Oscar Wilde, para ser más exacto
a su novela El retrato de Dorian Gray. No tengo el conocimiento de si le gusta dicho autor, pero
en lo personal, al leer su relato, se me figuro como si estuviera leyendo algo al estilo de
dicha novela, en la Parte donde Dorian entra al cuarto y ve lo feo que se esta poniendo
su retrato por cuasa de sus actos impios.
Incisto, muy gran relato, a la altura de los clasicos, y no digo que el suyo no lo sea,
claro que sera un clasico.
 
Muy particular veo que te agrada mucho este tipo de escritos,
tienes imaginación para narrar este tipo.
te felicito, un saludo. Emy nancy.
 
me di de nuevo tiempo para leerle.
Sabe, laconico pero certero, una narración muy amena.
Su forma de describir de crear el ambiente en este relato, sinceramente no
hizo otra cosa que remontarme al gran Oscar Wilde, para ser más exacto
a su novela El retrato de Dorian Gray. No tengo el conocimiento de si le gusta dicho autor, pero
en lo personal, al leer su relato, se me figuro como si estuviera leyendo algo al estilo de
dicha novela, en la Parte donde Dorian entra al cuarto y ve lo feo que se esta poniendo
su retrato por cuasa de sus actos impios.
Incisto, muy gran relato, a la altura de los clasicos, y no digo que el suyo no lo sea,
claro que sera un clasico.
Gracias por tu comentario mi estimado NeoDante y también por tu fidelidad con mis escritos. Por supuesto que he leído la maravillosa novela de Oscar Wilde; creo que quien escribe guarda algo de todo lo que ha leído, siempre que lo consideremos bueno y nos haya gustado, claro. Nuestro estilo literarario está influenciado por todos los libros que hemos leído. Un abrazo, poeta.
 
Como dicen los gallegos, "meigas fora" brujas fuera, excelente prosa estimado amigo, un abrazo.
 
Muy originales siempre tus prosas Eladio. Yo tampoco miraría la última página, je, je, mejor vivir momento a momento y cuando llegue, llegue....Un abrazo amigo.
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