El libro

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
La búsqueda de un libro concreto

me desorganiza el tiempo,

acelera mi pensamiento

tratando de encontrar al menos

el lugar en que por ultima vez lo deje.

No lo encuentro;

trato de apaciguar mi cabeza

con trabajos que tengo que entregar

y ella se resiste a parar,

quiere ir por distinto lado.

Mi animo estos días

esta revuelto,

salta dentro de mi,

me arrastra,

no me deja sosegarme.

Es como un perrillo

corriendo a sus anchas

después de un trato amarrado.

Coloco una vela en mi mesa,

arrastro mi cabeza al sillón

y la obligo a obedecer,

a concentrarse en la lectura,

pero presionan mis pensamientos tanto

que escapa de ella.
 
La búsqueda de un libro concreto

me desorganiza el tiempo,

acelera mi pensamiento

tratando de encontrar al menos

el lugar en que por ultima vez lo deje.

No lo encuentro;

trato de apaciguar mi cabeza

con trabajos que tengo que entregar

y ella se resiste a parar,

quiere ir por distinto lado.

Mi animo estos días

esta revuelto,

salta dentro de mi,

me arrastra,

no me deja sosegarme.

Es como un perrillo

corriendo a sus anchas

después de un trato amarrado.

Coloco una vela en mi mesa,

arrastro mi cabeza al sillón

y la obligo a obedecer,

a concentrarse en la lectura,

pero presionan mis pensamientos tanto

que escapa de ella.
Para estos casos hace falta relajarse, un buen té o tila, depende del lector, en mi caso un cigarrillo ayuda pero no todos fumamos, unos bombones relajan en su justa medida...cada persona es un mundo y todo seguro que llega, el momento apropiado para la deseada lectura. Me ha gustado amiga María. Un abrazo. Paco.
 
La búsqueda de un libro concreto

me desorganiza el tiempo,

acelera mi pensamiento

tratando de encontrar al menos

el lugar en que por ultima vez lo deje.

No lo encuentro;

trato de apaciguar mi cabeza

con trabajos que tengo que entregar

y ella se resiste a parar,

quiere ir por distinto lado.

Mi animo estos días

esta revuelto,

salta dentro de mi,

me arrastra,

no me deja sosegarme.

Es como un perrillo

corriendo a sus anchas

después de un trato amarrado.

Coloco una vela en mi mesa,

arrastro mi cabeza al sillón

y la obligo a obedecer,

a concentrarse en la lectura,

pero presionan mis pensamientos tanto

que escapa de ella.
Presentir que se necesita la calma, beber de ese
sosiego que eleje el desconcierto. reposo pues en
ocasiones la cabeza no obedece a los sentimientos.
felicidades, bellas y reales expresiones.
sludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba