musador
esperando...
Tú, que fuiste modesta campesina
solo reina por ollas y cebollas,
madre ruda de niños desgreñados,
yaces muerta, enterrada en tierra yerma.
Tú, princesa estelar de dulces días
que caminé cantándote mis coplas,
luz en mi sombra, voz en mi silencio,
vuelas libre cual nube temblorosa
en el viento de eterno devenir
donde mortales pasos no hacen huella.
Diestra con la segur haciendo leña
y con la azada renovando el huerto,
tus pechos opulentos de nodriza
engordan desde ayer a los gusanos.
Delicados tus dedos en la lira
tañían el murmullo de los ángeles,
en la danza tu paso de las hadas
bailando cortesanas era envidia,
oyendo tu caricia entre las hojas
sé que saludas, brisa, cerca mío.
Tus ácidos sudores de la cama,
sabor de guturales estertores,
condimentan las salsas de la muerte
donde flota un recuerdo espeluznante.
Tu mirada que alguna vez detuvo
el candor de mis ruegos anhelantes
abrasa con tus lágrimas mis ojos:
memoro tu alegría en los paseos
soñando y caminando por el bosque
donde flota un recuerdo delirante.
solo reina por ollas y cebollas,
madre ruda de niños desgreñados,
yaces muerta, enterrada en tierra yerma.
Tú, princesa estelar de dulces días
que caminé cantándote mis coplas,
luz en mi sombra, voz en mi silencio,
vuelas libre cual nube temblorosa
en el viento de eterno devenir
donde mortales pasos no hacen huella.
Diestra con la segur haciendo leña
y con la azada renovando el huerto,
tus pechos opulentos de nodriza
engordan desde ayer a los gusanos.
Delicados tus dedos en la lira
tañían el murmullo de los ángeles,
en la danza tu paso de las hadas
bailando cortesanas era envidia,
oyendo tu caricia entre las hojas
sé que saludas, brisa, cerca mío.
Tus ácidos sudores de la cama,
sabor de guturales estertores,
condimentan las salsas de la muerte
donde flota un recuerdo espeluznante.
Tu mirada que alguna vez detuvo
el candor de mis ruegos anhelantes
abrasa con tus lágrimas mis ojos:
memoro tu alegría en los paseos
soñando y caminando por el bosque
donde flota un recuerdo delirante.