Aquellos niños sabían cortar pliegos
manejar tintas,
imprimir cuadernillos,
componer tipos de plomo,
jugar a la “taba”
y segar la esparceta.
Sabían de las vírgenes y de los santos
y del lobo asomándose entre la loma
entre robles y carrascos.
Conocían la meseta,
aquel océano de cereal,
donde en las primaveras tardías,
las rachas de viento formaban olas de espigas.
…
Una mano, sin varas ni crucifijos, les pintaba,
antes de los tiros en la nuca
y de las fosas comunes,
antes de las polillas
y de los vacíos nidos de golondrina…
esa extensión azul interminable donde el sol
reverbera hasta formar chispazos de luz.
“En la orilla debe haber arena
y por el agua han de pasar los barcos”
“Ha de ser muy hondo”
“El maestro nos ha dicho que nos va a llevar
a verlo”
Los niños de aquella guerra nunca pudieron ver el mar.
Nunca lo vieron !!!
manejar tintas,
imprimir cuadernillos,
componer tipos de plomo,
jugar a la “taba”
y segar la esparceta.
Sabían de las vírgenes y de los santos
y del lobo asomándose entre la loma
entre robles y carrascos.
Conocían la meseta,
aquel océano de cereal,
donde en las primaveras tardías,
las rachas de viento formaban olas de espigas.
…
Una mano, sin varas ni crucifijos, les pintaba,
antes de los tiros en la nuca
y de las fosas comunes,
antes de las polillas
y de los vacíos nidos de golondrina…
esa extensión azul interminable donde el sol
reverbera hasta formar chispazos de luz.
“En la orilla debe haber arena
y por el agua han de pasar los barcos”
“Ha de ser muy hondo”
“El maestro nos ha dicho que nos va a llevar
a verlo”
Los niños de aquella guerra nunca pudieron ver el mar.
Nunca lo vieron !!!
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