Adrian Gerardo
Poeta fiel al portal
Y arrojó su barquito con la bendición de una mirada brillante, el mar hizo lo suyo, impulsando esta historia mucho tiempo. Entre delfines y demás anécdotas, se pulió la botella, reflejo en muchas oportunidades de gaviotas sin pesares. Llegó a una zona del océano nombrada El Triángulo de las Bermudas, varada en el tiempo, hasta que una mano invisible, la sacó de esta rara estancia.
Luego de unos días, quedó atrapada en un barco pesquero, con viejas cubiertas de caucho en su casco. Una terrible tormenta, dio vuelta de campana este barco, en la osadía de los restos, flotaba la trama de tantos esmeros.
Un hombre de mirada curiosa, caminaba en la playa, vio jugar la botella con notables olas, apresurado saltando entre algas, tomó la botella con dedos plagados de arena, descubriendo el brillo, de esta particular historia.
Este hombre que trabajaba en el correo, rindió su homenaje al mago antisocial, creando estampitas con una imagen de nuestro hombre eterno.

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