Frank naranja
Poeta asiduo al portal
Sobre el lienzo vasto, oscuro,
de un cosmos en nacimiento
despertó el gran firmamento
en cuna de brillo puro.
El vacío inacabable
era también ignorado
y por eso fue llenado
con cuerpos de luz amable.
Viajando en una centella
la Nada llegó a su fin
cayendo sobre un jardín;
por cada brote una estrella.
Una Osa sentada al Norte,
sobre el Sur cuelga una Cruz,
para viajeros, su luz,
fueron guía y pasaporte.
Orión, cazador eterno,
recorre un sendero frío,
su arco brilla con gran brío,
su flecha anuncia el invierno.
Otro cazador espera
disfrazado de Escorpión
cuando encaja su aguijón
con poción de Primavera.
Cada una, en su posición,
fue cosecha, fue camino,
fue un altar a lo divino,
fue ciencia y fue religión.
Por cada estrella hubo un verso
escondido en su pasado,
hijas del tiempo incrustado
al mapa del universo.
de un cosmos en nacimiento
despertó el gran firmamento
en cuna de brillo puro.
El vacío inacabable
era también ignorado
y por eso fue llenado
con cuerpos de luz amable.
Viajando en una centella
la Nada llegó a su fin
cayendo sobre un jardín;
por cada brote una estrella.
Una Osa sentada al Norte,
sobre el Sur cuelga una Cruz,
para viajeros, su luz,
fueron guía y pasaporte.
Orión, cazador eterno,
recorre un sendero frío,
su arco brilla con gran brío,
su flecha anuncia el invierno.
Otro cazador espera
disfrazado de Escorpión
cuando encaja su aguijón
con poción de Primavera.
Cada una, en su posición,
fue cosecha, fue camino,
fue un altar a lo divino,
fue ciencia y fue religión.
Por cada estrella hubo un verso
escondido en su pasado,
hijas del tiempo incrustado
al mapa del universo.
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