kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
I.
Eres, mar, fuente fértil de las olas,
testimonios de amores con el viento
cuando inventan el ritmo en su concento
al romperse en la playa en que te inmolas.
Eres lengua del mundo en el que rolas
instalando en el tiempo con tu acento
la dulzura vivida de un momento
en que el duende ejercite sus cabriolas.
Escenario de adioses marineros,
de nostalgias en muerte naufragadas,
de tragedias bañadas por ciclones.
Destino de corajes ventureros,
ismaeles de velas desgarradas,
yañeces de flemáticos cojones.
II.
Eres cuna secreta de añoranza,
sueños deshilachados y perdidos
donde anidaban tiempos dulces idos,
tiempos en que crecía la esperanza.
Derramado el sudor en la labranza,
ya en la boca los últimos graznidos,
vuelvo a ti con mis ojos abatidos
por tu vida insensible a la mudanza.
No he perdido la sed de tu horizonte,
ni el dolor que produce tu belleza
amaina su puñal desgarrador.
En tu brisa recobro la entereza
y navego la barca de Caronte
enfrentando en tus olas tu furor.
Nota aclarando el segundo terceto del primer soneto:
Ismael es el personaje de «Moby Dick», novela de Herman Melville.
Yañez, el flemático portugués, era el mejor amigo de Sandokán, personaje con el que seguramente Emilio Salgari se identificaba en sus novelas sobre los piratas de la Malasia.
El uso del plural y la minúscula para mencionarlos responde a la idea de que cuando personajes son muy buenos generan sustantivos, ejemplo de lo que damos cuando decimos «son unos quijotes». Ese terceto es, pues, un mínimo homenaje a la literatura sobre «el mar», que abunda.
Hola Jorge! Magníficos sonetos! El segundo de ellos es mi preferido por la magnífica continuidad entre estrofas,y la honda melancolía intensificada por esa primera persona que emociona. Los dos primeros cuartetos son para recordar. Un abrazo.