Maese Plumilla
Poeta fiel al portal

I
En tu líquido seno
yo quisiera yacer bajo el sereno
mecerse de tus olas;
para siempre dormir
disfrutando del sueño más ameno
mientras déjase oír
un son de caracolas
y el dulcísono canto que sin freno
dieran ninfas cual treno.
II
No sé si eres el mar
que a la luz se propuso equiparar;
no sé si condenado
a eterno movimiento
hoy te encuentras por ello… Desear
es en el mundo viento
que dejarte varado
puede, o bien te empujara sin parar
¡hasta hacerte volar!
III
Sabe que te comprendo,
porque yo, a mi manera y pretendiendo
ser un hombre mejor,
deseé toda cosa
excelente, que fuera superior:
¡entre flores la rosa!
¡Y así perdí a mi esposa,
su compaña y también su gran amor!
Por eso tu animosa
amistad y tu acento bramador
busco todos los días aun sabiendo
¡que te amargo plañendo!
________________________________
El desarrollo de este poema intenta imitar una oda pindárica, por lo que deben saber que el presente es sólo una variación propia. La oda pindárica es una composición que combina versos endecasílabos y heptasílabos rimados en consonancia y que siguen este esquema en su desarrollo: Dos estancias simétricas: estrofa (I) y antiestrofa (II) y el épodo (III), estancia ésta que tiene diferente extensión y disposición de rimas que las dos anteriores.
Ahora, si un poema desarrolla más de una oda, las estrofas, antiestrofas y épodos de cada una de ellas tienen la misma forma.
La estrofa II se inicia con una referencia al poema “Mar”, de Federico García Lorca:
El mar es
el Lucifer del azul.
El cielo caído
por querer ser la luz.
¡Pobre mar condenado
a eterno movimiento,
habiendo antes estado
quieto en el firmamento!
Archivos adjuntos
Última edición: