El mar -5

Maese Plumilla

Poeta fiel al portal
mar.jpg

I

En tu líquido seno
yo quisiera yacer bajo el sereno
mecerse de tus olas;
para siempre dormir
disfrutando del sueño más ameno
mientras déjase oír
un son de caracolas
y el dulcísono canto que sin freno
dieran ninfas cual treno.


II

No sé si eres el mar
que a la luz se propuso equiparar;
no sé si condenado
a eterno movimiento
hoy te encuentras por ello… Desear
es en el mundo viento
que dejarte varado
puede, o bien te empujara sin parar
¡hasta hacerte volar!



III

Sabe que te comprendo,
porque yo, a mi manera y pretendiendo
ser un hombre mejor,
deseé toda cosa
excelente, que fuera superior:
¡entre flores la rosa!
¡Y así perdí a mi esposa,
su compaña y también su gran amor!
Por eso tu animosa
amistad y tu acento bramador
busco todos los días aun sabiendo
¡que te amargo plañendo!









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El desarrollo de este poema intenta imitar una oda pindárica, por lo que deben saber que el presente es sólo una variación propia. La oda pindárica es una composición que combina versos endecasílabos y heptasílabos rimados en consonancia y que siguen este esquema en su desarrollo: Dos estancias simétricas: estrofa (I) y antiestrofa (II) y el épodo (III), estancia ésta que tiene diferente extensión y disposición de rimas que las dos anteriores.
Ahora, si un poema desarrolla más de una oda, las estrofas, antiestrofas y épodos de cada una de ellas tienen la misma forma.



La estrofa II se inicia con una referencia al poema “Mar”, de Federico García Lorca:

El mar es
el Lucifer del azul.
El cielo caído
por querer ser la luz.

¡Pobre mar condenado
a eterno movimiento,
habiendo antes estado
quieto en el firmamento!
 

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Preciosa oda a ese mar incansable en su movimiento, cuya contemplación y compañía te procura el consuelo para sobrellevar la pérdida de tu añorada esposa.
Te felicito por tu buen hacer poético, Maese Plumilla.
Saludos cordiales
 
Excelentes estrofas nos brindas Maese Plumilla; no había leído tu nota al pié y pensé que presentabas este trabajo con liropeyas como el anterior, pues eso me hicieron recordar las dos primeras estrofas. Tras leer tu referencia a las odas pindáricas me he ido a leer a Leandro Fernández de Moratín que algunas hizo. He de reconocer que no conocía este tipo de construcciones poéticas, que, aunque se parecen en algo a las silvas o las estancias, tienen sus características propias.

He de decirte que me han sorprendido mucho los muy osados encabalgamientos que abundan en tus estrofas (y yo que pensaba que era yo el que abusaba de ellos, jeje).

Esa referencia a Lorca me ha parecido también muy bien traída, amigo y encaja como un engranaje perfecto en tu poema.

Termino diciéndote que tu trabajo me ha parecido espléndido, lleno de alto lirismo poético y por el cual te dejo estrellas.

Un abrazo.
 
Última edición:
Maese Plumila, encuentro tu poema maravilloso. Haz hecho derroche de inspiración y de emotividad. Me he conmovido al leerlo. Felicitaciones.
 
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Maese Alberto:

Quedo de ti muy agradecido por tu paso en este poema.
Celebro que amerite las felicitaciones que me cedes.
En verdad, externo para ti mis cordiales saludos.
 
Estimada Misia Libélula:

Te agradezco en verdad que hayas pasado, estimada amiga.
Me alegra que te haya gustado el presente ensayo.
Recepta de mi parte el afectuoso saludo de siempre.
 
Estimado Maese Jmacgar:

Quisiera saber, amigo mío, por qué no seguiste tu intuición!
Como en la nota al pie queda expreso, el presente ensayo es una variación de mi propia minerva, pues la verdadera oda pindárica se construye con estancias como las que se estilan en la canción petrarquista;
y, como bien notaste, para el caso he utilizado tres estrofas que además de trísonas (tres rimas) son espejadas.
Las dos primeras estrofas son liropeyas, y la última, toda vez que el épodo en la oda pindárica no puede seguir el mismo esquema rítmico de las estrofas que la preceden ni puede ser del mismo número de versos (generalmente, superan a las antedichas), utilicé una duodécima, porque haber empleado allí dos liropeyas unidas hubiera sido incluso superar la medida del épodo pindárico, toda vez que de ordinario sólo suma pocos versos de más.
En el "Elogio al Duque de Lerma", oda pindárica ejemplo de Quevedo, y cuyo modelo siguieron los demás poetas, aunque variando el número de versos, la estrofa y la antiestrofa cuentan con 16 versos, y el épodo con 21, es decir, 5 versos más.
Llevarlo a una diferencia de 9 hubiera sido excederme un poco... jeje.
Ahora, con respecto al modelo ordinario de la oda pindárica, también hallarás distintas variantes (o poemas que recibieron de su autor el nombre de oda pindárica), por ejemplo, en el poema "Unión Centroamericana", Rubén Darío se vale de estrofas isométricas de versos dodecasílabos y rima pareada.
En cuanto a los encabalgamientos, te diría que imitan el vaivén del mar, pero lo cierto es que se dieron así, sin más.
Me alegra que esa referencia a Federico te haya parecido bien aplicada en el presente poema;
sé que muchos hubieran reconocido la procedencia, pero no está de más aclararlo; por otra parte, si lleva a releer a Federico, o a descubrirlo, mucho mejor.
Gracias, amigo mío, por tus consideraciones vertidas, y de mi parte el afectuoso abrazo
que siempre te prodigo y ameritas.
 
Estimado Maese Vimario:

Gracias sumas te adjunto por las consideraciones que viertes.
Sabes que valoro realmente cuanto manifiestas,
por encima de toda métrica o formato poético usado.
Un abrazo fuerte, amigo mío.
 
Que mejor que pasar
y un momento poderlas disfrutar
estas letras amigo,
que entre caricias de olas
con estilo se sale a navegar,
oyendo caracolas
susurrando contigo.
Por eso te quiero felicitar
en versos de alta mar.

Ha sido un placer poder pasar y disfrutar siempre de una bella lectura
de principio a fin querido amigo Maese Plumilla, te felicito por tu talento
poético, siempre hecho poesía. Besos y un abrazo para ti. Tere
 
Me parece muy interesante el desarrollo que planteas de la imagen de Lorca, un poco reminiscente del mito de Ícaro además del de Lucifer. Correr detrás de la hermosura puede ser la perdición, sin duda, más si hablamos de parejas: que lo diga don Juan, que bien puede ser visto como víctima de su fidelidad a la estética, jajaja.
Me gustó especialmente la identificación que haces del deseo con el viento, vieja metáfora de navegante que me resulta íntima.

No conocía esta estructura que describes de las odas pindáricas. Te agradezco su presentación.

abrazo
Jorge
 
estructura nueva para mí y en lo particular me gustó su cadencia muy propicia para este canto al mar que nos llega al alma, preciosas las imágenes y ese cierre excelente y consolador con la esperanza puesta en él para ayudar a mitigar el dolor...
encantada de pasar por tu mar poético,

con todo respeto,

ligiA
 
Estimada Misia Nube Blanca:

Gracias hartas te doy por haberte detenido en este poema.
Asimismo por desarrollar "in promptu" una liropeya espejada.
Celebro verte por aquí.
Externo para ti mi afectuoso saludo de siempre.
 
Maese Ramón:

Muchas gracias por tu paso y dejado comentario.
Me alegra saber que con mi poema has aprendido algo nuevo.
Pero, en realidad, uno nunca termina de aprender...
Recibe de mi parte un cordialísimo abrazo.
 
Estimado Maese Musador:

En realidad, y como bien sabes, ir detrás de ideal conlleva sus riesgos...
Me alegra que la imagen del viento te haya gustado;
el viento y el mar son eternos compañeros.
Con respecto a la oda pindárica, si bien el presente es sólo una variante
propia, tengo la intención de presentarla debidamente en algún momento.
Estimado amigo: gracias por tu paso y dejo aquí adjunto un abrazo cordial.
 
Misia Ligia:

En algún momento presentaré una oda pindárica "comme il faut"
para que veas cómo la desarrollaron los clásicos áureos
en nuestro idioma.
En ella sus estrofas son estancias como las que presentan
las églogas, con el 7-11 pareado en su remate.
Amén la forma en que aquí la desarrollo, me alegra
que te haya placido el texto en general.
Muchas gracias por tu paso, y aprovecho para dejarte
aquí mi saludo más cordial.
 
Misia Marea Nueva:

Agradezco sobremanera que te hayas detenido en este trabajo.
Me complace saber que te ha gustado.
Recibe de mi parte un cordialísimo saludo.
 
El mar desde el punto de vista de pérdida causa dolor, y lo has sabido recrear en tus letras, de su estructura he aprendido y me ha parecido muy bueno. Saludos Maese Plumilla
 
Maese Solista:

Agradezco sobremanera tu paso en esta referencia al mar.
Celebro, asimismo, que te haya gustado la forma del poema.
Externo para ti un cordialísimo saludo.
 
Me cuesta hablarte admirado poeta , apreciado compañero, pero si existiera un lugar especial para los seres humanos de valía, ahí estarás con toda seguridad.
Es esta estrofa, que me guardo porque habla del deseo como esa preciosa metáfora del viento, me ha llegado muy dentro por su contenido, al igual que sus formas y sus encabalgamientos.




No sé si eres el mar
que a la luz se propuso equiparar;
no sé si condenado
a eterno movimiento
hoy te encuentras por ello; Desear
es en el mundo viento
que dejarte varado
puede, o bien te empujara sin parar
¡hasta hacerte volar!


Y esa estrofa final "el protagonista de tus versos" hablaba de como pretendiendo ser mejor, y en su ansia por lo superior, el perdió el gran amor de su esposa... A cambio consiguió extraer lo mejor de si mismo en esa amistad con el mar, en ese diálogo... Fue mejor, Luis, estoy segura.
Tú ganaste un hueco en nuestras almas y hasta el mar nota tu ausencia, ruge, y te extraña...

Bello y profundo poema, gracias por rescatarlo, Jorge.

Sabe que te comprendo,
porque yo, a mi manera y pretendiendo
ser un hombre mejor,
deseé toda cosa
excelente, que fuera superior:
¡entre flores la rosa!
¡Y así perdí a mi esposa,
su compaña y también su gran amor!
Por eso tu animosa
amistad y tu acento bramador
busco todos los días aun sabiendo
¡que te amargo plañendo!
 
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