Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
El mejor soldado
no es el héroe conocido.
Aquel que nunca fue vencido
y sepultaron con gran pena.
El bronce rodeado de banderas
no pasó semanas malherido
para dejar su cuerpo entumecido
a merced de la lluvia y el barro.
El que vuelve amargo,
por las bombas y el olvido,
no quiere ser bienvenido
ni honrado en su escuela.
Son cicatrices, las condenas
que el alma lleva en los bolsillos
de ese uniforme descosido
empeñado en abrigar al pasado.
Nadie conoce al mejor soldado,
no es agradable ser su amigo
y mucho menos verlo perdido
en las calles oscuras y desiertas.
no es el héroe conocido.
Aquel que nunca fue vencido
y sepultaron con gran pena.
El bronce rodeado de banderas
no pasó semanas malherido
para dejar su cuerpo entumecido
a merced de la lluvia y el barro.
El que vuelve amargo,
por las bombas y el olvido,
no quiere ser bienvenido
ni honrado en su escuela.
Son cicatrices, las condenas
que el alma lleva en los bolsillos
de ese uniforme descosido
empeñado en abrigar al pasado.
Nadie conoce al mejor soldado,
no es agradable ser su amigo
y mucho menos verlo perdido
en las calles oscuras y desiertas.
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