El mendigo en su soledad

Halcon 0

Poeta que considera el portal su segunda casa

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En la calle abandonada,
una limosna pide el mendigo.
Una tronada
desgarrando las nubes
le abre las puertas
a la tormenta,
que descarga todo el ímpetu
su
aguacero contenido

Se va la luz,
y un relámpago atraviesa
los cielos,
siendo suficiente su reslandor
para ver la tristeza en sus ojos
del que todo lo ha perdido

La fuerza del viento cesa,
quedando una fría brisa,
que balancea los cipreses
y se cuela por los harapos
de su ropa
meciendo sus cabellos,
huyendo de su cara
la más leve sonrisa

Cantan las ranas en las charcas,
y mientras los viejos álamos

pierden sus hojas,
se escucha el rebaño
regresar por la cañada

El pueblo se duerme
en el olvido,
y las cigüeñas en su nido
esperan la llegada
de un nuevo amanecer,
el breve paseo de los vencejos
y que las mariposas blancas
vuelvan a aparecer

Y esa cruz sin nombre
clavada al borde del sendero,

de la que ya nadie recuerda
a quién allí acabó
su camino.
Y ese gallo
que se escucha cantar
a lo lejos, en el viejo molino

Mientras el mendigo,
empapadas sus ropas
esconde sus manos
ateridas por el frio,
pasa la gente
y nadie le da cobijo

Ni siquiera una moneda
para el alcohol
que le ayude a olvidarse,
no solo del frio,
sino de que algún día
no pudo elegir
y en la calle acabó
su cruel destino


.....de un halcón
 

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En la calle abandonada,
una limosna pide el mendigo.
Una tronada
desgarrando las nubes
le abre las puertas
a la tormenta,
que descarga todo el ímpetu
con su
aguacero

Se va la luz,
y un relámpago atraviesa
los cielos,
siendo suficiente su reslandor
para ver la tristeza en sus ojos
del que todo lo ha perdido

La fuerza del viento cesa,
quedando una fría brisa,
que balancea los cipreses
y se cuela por los harapos
de su ropa
meciendo sus cabellos,
huyendo de su cara
la más leve sonrisa

Cantan las ranas en las charcas,
y mientras los viejos álamos

pierden sus hojas,
se escucha el rebaño
regresar por la cañada

El pueblo se duerme
en el olvido,
y las cigüeñas en su nido
esperan la llegada
de un nuevo amanecer,
el breve paseo de los vencejos
y que las mariposas blancas
vuelvan a aparecer

Y esa cruz sin nombre
clavada al borde del sendero,

de la que ya nadie recuerda
a quién acabo allí
su camino.
Y ese gallo
que se escucha cantar
en el viejo molino

Mientras el mendigo,
empapadas sus ropas
esconde sus manos
ateridas por el frio,
pasa la gente
y nadie le da cobijo

Ni siquiera una moneda
para el alcohol
que le ayude a olvidarse,
no solo del frio,
sino de que algún día
no pudo elegir
y en la calle acabó
su cruel destino


.....de un halcón


Una sensible mirada de Halcón, estupendo escenario poético nos compartes con muy buenas imágenes y reflexiva dosis de humanidad.
Felicidades me gusto mucho, saludinesss
 
Soledad que se vuelve un calvario cuando no se intenta combatir, un sensible escrito, grato leerle, saludos!
 
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En la calle abandonada,
una limosna pide el mendigo.
Una tronada
desgarrando las nubes
le abre las puertas
a la tormenta,
que descarga todo el ímpetu
su
aguacero contenido

Se va la luz,
y un relámpago atraviesa
los cielos,
siendo suficiente su reslandor
para ver la tristeza en sus ojos
del que todo lo ha perdido

La fuerza del viento cesa,
quedando una fría brisa,
que balancea los cipreses
y se cuela por los harapos
de su ropa
meciendo sus cabellos,
huyendo de su cara
la más leve sonrisa

Cantan las ranas en las charcas,
y mientras los viejos álamos

pierden sus hojas,
se escucha el rebaño
regresar por la cañada

El pueblo se duerme
en el olvido,
y las cigüeñas en su nido
esperan la llegada
de un nuevo amanecer,
el breve paseo de los vencejos
y que las mariposas blancas
vuelvan a aparecer

Y esa cruz sin nombre
clavada al borde del sendero,

de la que ya nadie recuerda
a quién allí acabó
su camino.
Y ese gallo
que se escucha cantar
a lo lejos, en el viejo molino

Mientras el mendigo,
empapadas sus ropas
esconde sus manos
ateridas por el frio,
pasa la gente
y nadie le da cobijo

Ni siquiera una moneda
para el alcohol
que le ayude a olvidarse,
no solo del frio,
sino de que algún día
no pudo elegir
y en la calle acabó
su cruel destino


.....de un halcón
Soy bastante sensible ante este tipo de situaciones, nadie debería ser mendigo en el planeta, creo que hay de todo para todos, parece ser que nos hemos acostumbrados a ellos y ya forman parte del paisaje urbano, que pena. Bello y sentido poema amigo Halcón. Un abrazo. Paco.
 
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En la calle abandonada,
una limosna pide el mendigo.
Una tronada
desgarrando las nubes
le abre las puertas
a la tormenta,
que descarga todo el ímpetu
su
aguacero contenido

Se va la luz,
y un relámpago atraviesa
los cielos,
siendo suficiente su reslandor
para ver la tristeza en sus ojos
del que todo lo ha perdido

La fuerza del viento cesa,
quedando una fría brisa,
que balancea los cipreses
y se cuela por los harapos
de su ropa
meciendo sus cabellos,
huyendo de su cara
la más leve sonrisa

Cantan las ranas en las charcas,
y mientras los viejos álamos

pierden sus hojas,
se escucha el rebaño
regresar por la cañada

El pueblo se duerme
en el olvido,
y las cigüeñas en su nido
esperan la llegada
de un nuevo amanecer,
el breve paseo de los vencejos
y que las mariposas blancas
vuelvan a aparecer

Y esa cruz sin nombre
clavada al borde del sendero,

de la que ya nadie recuerda
a quién allí acabó
su camino.
Y ese gallo
que se escucha cantar
a lo lejos, en el viejo molino

Mientras el mendigo,
empapadas sus ropas
esconde sus manos
ateridas por el frio,
pasa la gente
y nadie le da cobijo

Ni siquiera una moneda
para el alcohol
que le ayude a olvidarse,
no solo del frio,
sino de que algún día
no pudo elegir
y en la calle acabó
su cruel destino


.....de un halcón
Un escenario de formas que se desmayan para ese encuentro
frente al destino de un ser. el vientre de la melancolia abierta
y esa necesidad de solapar las formas en ese destino que para
algunos tiene la vida. felicidades. bellissimo.
saludos de luzyabsenta
 
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En la calle abandonada,
una limosna pide el mendigo.
Una tronada
desgarrando las nubes
le abre las puertas
a la tormenta,
que descarga todo el ímpetu
su
aguacero contenido

Se va la luz,
y un relámpago atraviesa
los cielos,
siendo suficiente su reslandor
para ver la tristeza en sus ojos
del que todo lo ha perdido

La fuerza del viento cesa,
quedando una fría brisa,
que balancea los cipreses
y se cuela por los harapos
de su ropa
meciendo sus cabellos,
huyendo de su cara
la más leve sonrisa

Cantan las ranas en las charcas,
y mientras los viejos álamos

pierden sus hojas,
se escucha el rebaño
regresar por la cañada

El pueblo se duerme
en el olvido,
y las cigüeñas en su nido
esperan la llegada
de un nuevo amanecer,
el breve paseo de los vencejos
y que las mariposas blancas
vuelvan a aparecer

Y esa cruz sin nombre
clavada al borde del sendero,

de la que ya nadie recuerda
a quién allí acabó
su camino.
Y ese gallo
que se escucha cantar
a lo lejos, en el viejo molino

Mientras el mendigo,
empapadas sus ropas
esconde sus manos
ateridas por el frio,
pasa la gente
y nadie le da cobijo

Ni siquiera una moneda
para el alcohol
que le ayude a olvidarse,
no solo del frio,
sino de que algún día
no pudo elegir
y en la calle acabó
su cruel destino


.....de un halcón
 
Hermoso poema con nostálgicos versos. La soledad puede llegar a ser un laberinto interminable, pero peor es la indiferencia a veces.

Un abrazo.
 
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En la calle abandonada,
una limosna pide el mendigo.
Una tronada
desgarrando las nubes
le abre las puertas
a la tormenta,
que descarga todo el ímpetu
su
aguacero contenido

Se va la luz,
y un relámpago atraviesa
los cielos,
siendo suficiente su reslandor
para ver la tristeza en sus ojos
del que todo lo ha perdido

La fuerza del viento cesa,
quedando una fría brisa,
que balancea los cipreses
y se cuela por los harapos
de su ropa
meciendo sus cabellos,
huyendo de su cara
la más leve sonrisa

Cantan las ranas en las charcas,
y mientras los viejos álamos

pierden sus hojas,
se escucha el rebaño
regresar por la cañada

El pueblo se duerme
en el olvido,
y las cigüeñas en su nido
esperan la llegada
de un nuevo amanecer,
el breve paseo de los vencejos
y que las mariposas blancas
vuelvan a aparecer

Y esa cruz sin nombre
clavada al borde del sendero,

de la que ya nadie recuerda
a quién allí acabó
su camino.
Y ese gallo
que se escucha cantar
a lo lejos, en el viejo molino

Mientras el mendigo,
empapadas sus ropas
esconde sus manos
ateridas por el frio,
pasa la gente
y nadie le da cobijo

Ni siquiera una moneda
para el alcohol
que le ayude a olvidarse,
no solo del frio,
sino de que algún día
no pudo elegir
y en la calle acabó
su cruel destino


.....de un halcón


Siempre me pregunté los motivos por los cuales alguien llegaba al estado de calle, de abandono, y hay múltiples circunstancias. Creo que en cada mendigo, hay un sistema social que no funciona, y que desampara.
Muy bellos y sentidos versos que retratan esta realidad de muchos.
Un abrazo.
 
Siempre me pregunté los motivos por los cuales alguien llegaba al estado de calle, de abandono, y hay múltiples circunstancias. Creo que en cada mendigo, hay un sistema social que no funciona, y que desampara.
Muy bellos y sentidos versos que retratan esta realidad de muchos.
Un abrazo.

Gracias amiga Cecy, siempre es un placer tenerte paseando entre mis versos y dejando tus excelentes y generosos comentarios.
Un fuerte abrazo desde los cielos de este halcón.
 
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En la calle abandonada,
una limosna pide el mendigo.
Una tronada
desgarrando las nubes
le abre las puertas
a la tormenta,
que descarga todo el ímpetu
su
aguacero contenido

Se va la luz,
y un relámpago atraviesa
los cielos,
siendo suficiente su reslandor
para ver la tristeza en sus ojos
del que todo lo ha perdido

La fuerza del viento cesa,
quedando una fría brisa,
que balancea los cipreses
y se cuela por los harapos
de su ropa
meciendo sus cabellos,
huyendo de su cara
la más leve sonrisa

Cantan las ranas en las charcas,
y mientras los viejos álamos

pierden sus hojas,
se escucha el rebaño
regresar por la cañada

El pueblo se duerme
en el olvido,
y las cigüeñas en su nido
esperan la llegada
de un nuevo amanecer,
el breve paseo de los vencejos
y que las mariposas blancas
vuelvan a aparecer

Y esa cruz sin nombre
clavada al borde del sendero,

de la que ya nadie recuerda
a quién allí acabó
su camino.
Y ese gallo
que se escucha cantar
a lo lejos, en el viejo molino

Mientras el mendigo,
empapadas sus ropas
esconde sus manos
ateridas por el frio,
pasa la gente
y nadie le da cobijo

Ni siquiera una moneda
para el alcohol
que le ayude a olvidarse,
no solo del frio,
sino de que algún día
no pudo elegir
y en la calle acabó
su cruel destino


.....de un halcón
a veces la mendigamos y no la vemos de nuestro lado, saludos
 
Una sensible mirada de Halcón, estupendo escenario poético nos compartes con muy buenas imágenes y reflexiva dosis de humanidad.
Felicidades me gusto mucho, saludinesss

Gracias por tu presencia y por tu comentario amiga Mireya, siempre es un placer contar contigo entre mis versos.
Un fuerte abrazo desde los cielos de este halcón.
 
Soledad que se vuelve un calvario cuando no se intenta combatir, un sensible escrito, grato leerle, saludos!

Gracias amiga Brisa. Una mirada homenaje a esas personas que no tienen te jo y sufren un abandono total de la sociedad.
Un placer tenerte paseando.por mis versos amiga.
Un eterno abrazo.
 

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