Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las piedras del viejo muelle
han llorado su abandono.
Así
abandonadas como ellas
estoy yo,
relegada a la automática ausencia
de mi familia
que están en las urnas metálicas
de un cementerio.
Siete éramos
en la finca
de los caballos café.
Ni finca,
ni caballos,
ni hermanos
no están aquí.
Las tierras que un día
recorrí descalza en el monte.
Tierras de mi padre
y herencia mía y de mis hermanos,
ya no existe.
Se lo han tragado los animales armados,
las bestias de cuello blanco
y hasta el cruel monte
que ha cubierto
las letras del rancho.
Las piedras del viejo muelle
están ya muertas,
y con ellas
mis recuerdos
como el otoño eterno
de mi años pasados.
han llorado su abandono.
Así
abandonadas como ellas
estoy yo,
relegada a la automática ausencia
de mi familia
que están en las urnas metálicas
de un cementerio.
Siete éramos
en la finca
de los caballos café.
Ni finca,
ni caballos,
ni hermanos
no están aquí.
Las tierras que un día
recorrí descalza en el monte.
Tierras de mi padre
y herencia mía y de mis hermanos,
ya no existe.
Se lo han tragado los animales armados,
las bestias de cuello blanco
y hasta el cruel monte
que ha cubierto
las letras del rancho.
Las piedras del viejo muelle
están ya muertas,
y con ellas
mis recuerdos
como el otoño eterno
de mi años pasados.
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