José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
De entre sus ropas mugrientas
Un mendrugo de pan sacó,
Y sus manos temblorosas
Lo partieron y comió.
¿No es acaso una persona?
¡Ella no tiene valor!...
Por sus vestiduras rotas
No pasará al comedor.
Le regalan las migajas,
Se las dan entre un galón,
Y que se vaya hasta el andén,
O al quicio de un portón.
¿Dónde esta la caridad?
De la que hacen alusión,
El gobierno dándose ínfulas
De humano y santurrón.
Erradicar la pobreza
Se volvió una canción
Que se canta día, tras día,
Sin hallarse solución.
Son promesas y promesas,
En discurso o en canción,
Que andan el país entero,
Y de nación en nación.
Sigue el pueblo entretenido,
El siglo con su misión,
Y en el andén dormido
El gamín sin ilusión.
Vuelven a hablar del futuro,
De los niños con pasión,
Y aseguran que son ellos
Lo mejor en proyección.
Con los derechos humanos
Un patíbulo formaron,
Las vidas hoy ya son sueños
Que los artistas pintaron.
Un mendrugo de pan sacó,
Y sus manos temblorosas
Lo partieron y comió.
¿No es acaso una persona?
¡Ella no tiene valor!...
Por sus vestiduras rotas
No pasará al comedor.
Le regalan las migajas,
Se las dan entre un galón,
Y que se vaya hasta el andén,
O al quicio de un portón.
¿Dónde esta la caridad?
De la que hacen alusión,
El gobierno dándose ínfulas
De humano y santurrón.
Erradicar la pobreza
Se volvió una canción
Que se canta día, tras día,
Sin hallarse solución.
Son promesas y promesas,
En discurso o en canción,
Que andan el país entero,
Y de nación en nación.
Sigue el pueblo entretenido,
El siglo con su misión,
Y en el andén dormido
El gamín sin ilusión.
Vuelven a hablar del futuro,
De los niños con pasión,
Y aseguran que son ellos
Lo mejor en proyección.
Con los derechos humanos
Un patíbulo formaron,
Las vidas hoy ya son sueños
Que los artistas pintaron.