Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Un día lluvioso y lacrimoso,
a los treinta y tantos años,
me cansé de mi tiempo estructurado.
De la uniformidad en las conductas.
De la esclavitud de los números.
De la responsabilidad agobiante,
tan responsable ella.
Desde entonces escribo poesías
por las calles y los bares,
en las facturas sin pagar,
en las recetas médicas,
en las cartas certificadas,
en los recibos del banco,
en las notificaciones del juzgado,
en las paredes risueñas.
Una verdad emana de todos mis poemas:
nunca dejé de ser el niño
que quería ser poeta.
a los treinta y tantos años,
me cansé de mi tiempo estructurado.
De la uniformidad en las conductas.
De la esclavitud de los números.
De la responsabilidad agobiante,
tan responsable ella.
Desde entonces escribo poesías
por las calles y los bares,
en las facturas sin pagar,
en las recetas médicas,
en las cartas certificadas,
en los recibos del banco,
en las notificaciones del juzgado,
en las paredes risueñas.
Una verdad emana de todos mis poemas:
nunca dejé de ser el niño
que quería ser poeta.
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