tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El nuevo hombre de Epicteto
Volviendo desde el influjo sideral, con aspecto de autosuficiencia, sabe ocultarse dentro de si mismo, camuflarse entre focalizados hologramas, tallados de autor. Desde donde emerge a piacere, coordinando los movimientos que exactamente flagelen la emoción, colapsando a todo aquel que este observando el sonido de su entelequia monódica, acompañando el pensamiento.
Sin ni siquiera un rasgo de imperturbabilidad, detalla su necrología, bajo el efecto inconsciente de esta ilusión que bien coordinada, momificará cada segundo vivido con emotivas ráfagas de vida.
Habido de angustias, cargando constante el deseo impero discurritivo, conjeturando plegarias de esta subsistencia tan mortal, desatando huracanadas tendencias del sentido y de la búsqueda abstracta de los días en serie venideros.
Su raíz cognitiva delega implantes de información clasificada, con la inmediatez en que van surgiendo las preguntas. Desarrolla operaciones intrascendentes que abortará segundos mas tarde e inconscientemente arremeterá de lleno en una improvisada secuencia Fibonacci, que matemáticamente ayudará a descubrir nuevas ventanas de su propio universo mental.
Es así que su módica energía personal aparente, regenera en cubierto ecuaciones que fraccionan su tolerancia a sabiendas de su compleja esclavitud del sistema, sabe de conformismo y de autoabastecimiento emocional.
El nuevo hombre de Epicteto, transita por las arterias inelásticas, se preserva noctambulario como pocos. Habita los más bajos estratos sociales, proyecta conceptos desde su verdad estoica, desde allí, radica su pasión.
Volviendo desde el influjo sideral, con aspecto de autosuficiencia, sabe ocultarse dentro de si mismo, camuflarse entre focalizados hologramas, tallados de autor. Desde donde emerge a piacere, coordinando los movimientos que exactamente flagelen la emoción, colapsando a todo aquel que este observando el sonido de su entelequia monódica, acompañando el pensamiento.
Sin ni siquiera un rasgo de imperturbabilidad, detalla su necrología, bajo el efecto inconsciente de esta ilusión que bien coordinada, momificará cada segundo vivido con emotivas ráfagas de vida.
Habido de angustias, cargando constante el deseo impero discurritivo, conjeturando plegarias de esta subsistencia tan mortal, desatando huracanadas tendencias del sentido y de la búsqueda abstracta de los días en serie venideros.
Su raíz cognitiva delega implantes de información clasificada, con la inmediatez en que van surgiendo las preguntas. Desarrolla operaciones intrascendentes que abortará segundos mas tarde e inconscientemente arremeterá de lleno en una improvisada secuencia Fibonacci, que matemáticamente ayudará a descubrir nuevas ventanas de su propio universo mental.
Es así que su módica energía personal aparente, regenera en cubierto ecuaciones que fraccionan su tolerancia a sabiendas de su compleja esclavitud del sistema, sabe de conformismo y de autoabastecimiento emocional.
El nuevo hombre de Epicteto, transita por las arterias inelásticas, se preserva noctambulario como pocos. Habita los más bajos estratos sociales, proyecta conceptos desde su verdad estoica, desde allí, radica su pasión.