El ocio

me gusta la idea y la obra, la comparación figurativa en general del sacerdote que se puede adaptar a cualquier contexto. Y a veces me pregunto si siempre es la ignorancia o aun peor, la corrupción. En fin... creo que las 2 van un poco de la mano. Bueno sus sonetos siempre son espectaculares. Bueno, para mí... que ufff hay leguas por aprender.

Un abrazo.
La ignorancia es una terrible cárcel, estimado Danie: sus rejas son los dogmas.

gracias y abrazo
Jorge
 
Atruena en el silencio de las voces
que los dioses dejaron de su ausencia
la sombría condena sin clemencia
al solaz que se encuentra entre los goces.

En la ignorante bruma son precoces
los decretos que encubren su falencia
bajo los mantos de la falsa ciencia
sancionada en las bulas más atroces.

Es tenebroso oficio el sacerdocio
que se disfraza a veces de enseñanza
siendo de la ignorancia el útil socio.

Si se cultiva el sabio en la esperanza
regando las creaciones de su ocio
encontrará la bienaventuranza.

Muy buen soneto, querido Jorge.
Considero al ocio fundamental en el camino hacia la felicidad. La ocupación es el dique de contención de la pre-ocupación.
Actividad artesana, búsqueda, crecimiento, querer ser, no ser algo, tan solo ser. Yo sé que tu trabajo, quizá, por ser tan vocacional en ti, se acerca al ocio, pero, por lo general, el simple hecho de asignar un valor de cambio lo degenera y rompe con la libertad inmanente de la actividad ociosa.
Lo dicho, compa, que me encantó tanto el tema como el soneto. ¡Gracias!
 
Última edición:
Atruena en el silencio de las voces
que los dioses dejaron de su ausencia
la sombría condena sin clemencia
al solaz que se encuentra entre los goces.

En la ignorante bruma son precoces
los decretos que encubren su falencia
bajo los mantos de la falsa ciencia
sancionada en las bulas más atroces.

Es tenebroso oficio el sacerdocio
que se disfraza a veces de enseñanza
siendo de la ignorancia el útil socio.

Si se cultiva el sabio en la esperanza
regando las creaciones de su ocio
encontrará la bienaventuranza.
El ocio reflexivo practicado por los filósofos griegos les "cundía" porque, justamente, no tenían otra cosa que hacer (la risa la dejo para el final) Y en el sacerdocio la ignorancia se cultivaba con propósitos más específicos (ahora sí, :D)
Un abrazo, Jorge.
 
Atruena en el silencio de las voces
que los dioses dejaron de su ausencia
la sombría condena sin clemencia
al solaz que se encuentra entre los goces.

En la ignorante bruma son precoces
los decretos que encubren su falencia
bajo los mantos de la falsa ciencia
sancionada en las bulas más atroces.

Es tenebroso oficio el sacerdocio
que se disfraza a veces de enseñanza
siendo de la ignorancia el útil socio.

Si se cultiva el sabio en la esperanza
regando las creaciones de su ocio
encontrará la bienaventuranza.

Bueno Jorge, al fin despues de leer todos los comentarios y tus respuestas, y de releer tu soneto, he decidido entrar a comentar, primero te diré que la primera estrofa me parece magnífica, me quedo con ella.
Atruena en el silencio de las voces
que los dioses dejaron de su ausencia
la sombría condena sin clemencia
al solaz que se encuentra entre los goces.

El tiempo de ocio puede ser enriquecedor, lo es a mi juicio, el ocio creativo, ese tiempo que empleas en hacer aquello que de verdad te apasiona y el tiempo del quehacer cotidiano te roba, un tiempo de dejar las obligaciones y buscar aquellas cosas que hacemos con placer. Quizás es en el tiempo de ocio donde brillan las mejores ideas. Es en el tiempo de ocio cuando apreciamos la belleza de la naturaleza desde su contemplación sin mas, liberando la mente de toda su carga.
Seguramente no es tu caso puesto que tu trabajo es tu vocación, no todos tuvimos esa suerte, ya desde niños nos enseñaron que había un tiempo de "recreo" fuera del aula, así se llamaban los descansos entre clases...tiempo de juego. En mi tiempo de ocio sería fotógrafa de instantes mágicos, capitana de navío, bióloga marina, poeta nocturna. Buscaría un río de aguas claras y echaría mi caña solo por aprender el placer de la espera ...no sé ni cuantas cosas haría en mi tiempo de ocio, no me daría la vida para todo lo que haría con él, con lo que hoy conozco de mi misma y que antes no sabía.
Me has hecho irme, con este tema, por los caminos que brillan en mi imaginación. Gracias.
Abrazo
Isabel






 
Última edición:
Atruena en el silencio de las voces
que los dioses dejaron de su ausencia
la sombría condena sin clemencia
al solaz que se encuentra entre los goces.

En la ignorante bruma son precoces
los decretos que encubren su falencia
bajo los mantos de la falsa ciencia
sancionada en las bulas más atroces.

Es tenebroso oficio el sacerdocio
que se disfraza a veces de enseñanza
siendo de la ignorancia el útil socio.

Si se cultiva el sabio en la esperanza
regando las creaciones de su ocio
encontrará la bienaventuranza.
Un tema que puede generar controversias este que usted plantea en su impecable soneto estimado poeta, como decía un amigo mío viejo comunista: "Gracias a Dios que soy ateo".
Alta factura digna de un maestro de su talla.
Le reitero mi admiración
MANUEL
 
Muy buen soneto, querido Jorge.
Considero al ocio fundamental en el camino hacia la felicidad. La ocupación es el dique de contención de la pre-ocupación.
Actividad artesana, búsqueda, crecimiento, querer ser, no ser algo, tan solo ser. Yo sé que tu trabajo, quizá, por ser tan vocacional en ti, se acerca al ocio, pero, por lo general, el simple hecho de asignar un valor de cambio lo degenera y rompe con la libertad inmanente de la actividad ociosa.
Lo dicho, compa, que me encantó tanto el tema como el soneto. ¡Gracias!
Hay una anécdota de Henri Poincaré que ilustra un poco lo que pasa en la actividad de los matemáticos: cuenta Poincaré que cuando estaba haciendo su tesis en un momento se trabó con un problema, al que le estuvo dando vueltas durante meses sin encontrar una solución; decidió tomarse una vacaciones para ver si se despejaba; durante sus vacaciones, y en el momento de poner el pie en un escalón para subir a un autobús, tuvo la idea que le permitió superar el problema. Esta anécdota revela un hecho que he comprobado muchas veces: cuando un asunto nos obsesiona, aunque no pensemos en él concientemente, seguimos pensando en background. El ocio le da su oportunidad a este pensamiento preconciente...

gracias y abrazo
Jorge
 
El ocio reflexivo practicado por los filósofos griegos les "cundía" porque, justamente, no tenían otra cosa que hacer (la risa la dejo para el final) Y en el sacerdocio la ignorancia se cultivaba con propósitos más específicos (ahora sí, :D)
Un abrazo, Jorge.
La mitología griega es una magna creación literaria colectiva, estimado. Sus templos son todos, en el fondo, templos al arte. Eso de tomarse a los dioses en serio, creyéndose las ficciones, es cosa posterior. Y sí, se perdió el sentido del buen ocio...

gracias y abrazo
Jorge
 
Bueno, eso de que mi trabajo es mi vocación es un tanto relativo; lo cierto es que la creatividad ociosa muchas veces aportaba a mi trabajo, cosa rara en otros menesteres. Pescar es, sí, una buena tarea para dejar que el ocio germine...

gracias y abrazo
Jorge

Bueno Jorge, al fin despues de leer todos los comentarios y tus respuestas, y de releer tu soneto, he decidido entrar a comentar, primero te diré que la primera estrofa me parece magnífica, me quedo con ella.
Atruena en el silencio de las voces
que los dioses dejaron de su ausencia
la sombría condena sin clemencia
al solaz que se encuentra entre los goces.

El tiempo de ocio puede ser enriquecedor, lo es a mi juicio, el ocio creativo, ese tiempo que empleas en hacer aquello que de verdad te apasiona y el tiempo del quehacer cotidiano te roba, un tiempo de dejar las obligaciones y buscar aquellas cosas que hacemos con placer. Quizás es en el tiempo de ocio donde brillan las mejores ideas. Es en el tiempo de ocio cuando apreciamos la belleza de la naturaleza desde su contemplación sin mas, liberando la mente de toda su carga.
Seguramente no es tu caso puesto que tu trabajo es tu vocación, no todos tuvimos esa suerte, ya desde niños nos enseñaron que había un tiempo de "recreo" fuera del aula, así se llamaban los descansos entre clases...tiempo de juego. En mi tiempo de ocio sería fotógrafa de instantes mágicos, capitana de navío, bióloga marina, poeta nocturna. Buscaría un río de aguas claras y echaría mi caña solo por aprender el placer de la espera ...no sé ni cuantas cosas haría en mi tiempo de ocio, no me daría la vida para todo lo que haría con él, con lo que hoy conozco de mi misma y que antes no sabía.
Me has hecho irme, con este tema, por los caminos que brillan en mi imaginación. Gracias.
Abrazo
Isabel






 
Atruena en el silencio de las voces
que los dioses dejaron de su ausencia
la sombría condena sin clemencia
al solaz que se encuentra entre los goces.

En la ignorante bruma son precoces
los decretos que encubren su falencia
bajo los mantos de la falsa ciencia
sancionada en las bulas más atroces.

Es tenebroso oficio el sacerdocio
que se disfraza a veces de enseñanza
siendo de la ignorancia el útil socio.

Si se cultiva el sabio en la esperanza
regando las creaciones de su ocio
encontrará la bienaventuranza.


Muy fino , sarcástico y certero has hilado, te lo “compro” entero , me encanta.


Un abrazo “tildero” Carmen
 
Un tema que puede generar controversias este que usted plantea en su impecable soneto estimado poeta, como decía un amigo mío viejo comunista: "Gracias a Dios que soy ateo".
Alta factura digna de un maestro de su talla.
Le reitero mi admiración
MANUEL
Sí, posiblemente sea controversial este tema, aunque no ha generado grandes polémicas. Yo también soy ateo, imagino que gracias a mi padre.

gracias y abrazo
Jorge
 
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Un tema que puede generar controversias este que usted plantea en su impecable soneto estimado poeta, como decía un amigo mío viejo comunista: "Gracias a Dios que soy ateo".


Yo creo, Manuel, que la aritmética más difícil de dominar es el sucesivo agradecimiento sumiso a la revelación de una "verdad" dogmática, torcida y vigilada. En este caso, las "gracias" no son más que un brindis al sol más o menos ingenioso. El sometimiento a esa gratitud es una carga, y toda carga está hecha para ser sacudida y derribada.

Un abrazo.
 
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Yo creo, Manuel, que la aritmética más difícil de dominar es el sucesivo agradecimiento sumiso a la revelación de una "verdad" dogmática, torcida y vigilada. En este caso, las "gracias" no son más que un brindis al sol más o menos ingenioso. El sometimiento a esa gratitud es una carga, y toda carga está hecha para ser sacudida y derribada.

Un abrazo.
Desde el punto de vista teológico pocos argumentos tengo para responder dada mi condición de inconverso, estimado Vicente
 

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