El otro que en mi cohabita.

F. Noctívago

Poeta recién llegado

Hay un otro que me habita,
no soy yo, pero me nombra;
se me esconde entre la sombra,
me responde, me limita.
No lo elijo, no se quita,
camina en mi misma huella,
me señala sin querella
cuando intento hacerme el ciego,
y aunque nunca lo riego,
siempre crece y más destella.
No lo callo ni lo muevo,
no lo engaño ni lo evito,
es un faro que, erudito,
me susurra lo que apruebo.
Y aunque a veces lo repruebo,
él persiste en su lenguaje.
No es castigo ni es blindaje,
es la parte que no grita,
el otro que en mí cohabita,
sin disfraz y sin chantaje.
 
Este poema me parece una exploración muy lúcida y delicada de esa presencia interna que todos llevamos: ese “otro” que, aunque no siempre aceptemos, forma parte esencial de nuestra identidad. Me gusta cómo usas imágenes claras y rimas fluidas para mostrar la convivencia entre la aceptación y la resistencia hacia esa voz interna que no se puede ignorar.

La forma en que describes esa relación sin disfraz ni chantaje revela una madurez emocional que conecta con la universalidad del conflicto interno, y al mismo tiempo transmite serenidad y comprensión hacia uno mismo.

En conjunto, es un texto bien equilibrado entre reflexión, honestidad y poesía, que invita a abrazar todas las partes que nos conforman, incluso las más difíciles. Muchas gracias por compartir esta pieza tan sincera y profunda. Me encantan los octasilabos. Abrazos de jazmín en la distancia
 
Notable sinceramiento, tal vez te complazca lo cual parece acertar a lo profundo, según creo, abarca con maestría una franja amplia que plena. Se precisa despojarse para entrar en uno mismo decirlo poéticamente. Saludo y abrazo.
 
Este poema me parece una exploración muy lúcida y delicada de esa presencia interna que todos llevamos: ese “otro” que, aunque no siempre aceptemos, forma parte esencial de nuestra identidad. Me gusta cómo usas imágenes claras y rimas fluidas para mostrar la convivencia entre la aceptación y la resistencia hacia esa voz interna que no se puede ignorar.

La forma en que describes esa relación sin disfraz ni chantaje revela una madurez emocional que conecta con la universalidad del conflicto interno, y al mismo tiempo transmite serenidad y comprensión hacia uno mismo.

En conjunto, es un texto bien equilibrado entre reflexión, honestidad y poesía, que invita a abrazar todas las partes que nos conforman, incluso las más difíciles. Muchas gracias por compartir esta pieza tan sincera y profunda. Me encantan los octasilabos. Abrazos de jazmín en la distancia
Muchísimas gracias por tus palabras. Me alegra mucho que el poema te haya llegado y que hayas conectado con lo que quise transmitir. Recibo ese abrazo de jazmín con todo cariño y te mando otro lleno de sinceridad.
 
Notable sinceramiento, tal vez te complazca lo cual parece acertar a lo profundo, según creo, abarca con maestría una franja amplia que plena. Se precisa despojarse para entrar en uno mismo decirlo poéticamente. Saludo y abrazo.
Gracias por tu lectura. Coincido en que la poesía requiere despojarse para entrar en uno mismo y decirlo con la mayor honestidad posible.
Un abrazo cordial
 
Hay un otro que me habita,
no soy yo, pero me nombra;
se me esconde entre la sombra,
me responde, me limita.
No lo elijo, no se quita,
camina en mi misma huella,
me señala sin querella
cuando intento hacerme el ciego,
y aunque nunca lo riego,
siempre crece y más destella.
No lo callo ni lo muevo,
no lo engaño ni lo evito,
es un faro que, erudito,
me susurra lo que apruebo.
Y aunque a veces lo repruebo,
él persiste en su lenguaje.
No es castigo ni es blindaje,
es la parte que no grita,
el otro que en mí cohabita,
sin disfraz y sin chantaje.
No hay disfraz en una relación; debe ser honesta y directa con su propia esencia.

Saludos
 
No hay disfraz en una relación; debe ser honesta y directa con su propia esencia.

Saludos
Gracias por tu comentario. Entiendo tu punto, y justamente el poema habla de esa parte interior, honesta y compleja, que vive sin disfraz ni engaño.
Es una mirada sincera a lo que somos por dentro, con sus luces y sombras.
Aprecio mucho tus comentarios.
Un fuerte abrazo,Alde.
 
Hay un otro que me habita,
no soy yo, pero me nombra;
se me esconde entre la sombra,
me responde, me limita.
No lo elijo, no se quita,
camina en mi misma huella,
me señala sin querella
cuando intento hacerme el ciego,
y aunque nunca lo riego,
siempre crece y más destella.
No lo callo ni lo muevo,
no lo engaño ni lo evito,
es un faro que, erudito,
me susurra lo que apruebo.
Y aunque a veces lo repruebo,
él persiste en su lenguaje.
No es castigo ni es blindaje,
es la parte que no grita,
el otro que en mí cohabita,
sin disfraz y sin chantaje.
Esa otra parte eres tú aunque no te lo parezca solo que ese tú es más tu esencia que no está supeditada a ningún teje maneje de la sociedad en la que estamos inmersos un placer leerte gracias por compartir saludos
 
Esa otra parte eres tú aunque no te lo parezca solo que ese tú es más tu esencia que no está supeditada a ningún teje maneje de la sociedad en la que estamos inmersos un placer leerte gracias por compartir saludos
Ese “otro” esencia nuestra, libre de máscaras y condicionamientos, lo más auténtico que podemos ser.
Gracias, poetakabik, por tus comentarios.
Abrazos cordiales.
 

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