Por primera vez
la ventana del corazón se abrió
y salio el dolor
volando como un pandero,
que se alía al aire
para subir mas y mas
hasta llegar a donde su cuerda se lo permita.
La rabia colgada en él
se balancea
en los lacitos de la cola,
y se agita
entre divertida y curiosa
pegada al pandero
hacia la rampa del cielo azul,
de otros veranos con días de viento.
El cielo hoy esta
tranquilo y celeste,
vestido con los colores
de los cometas diurnos,
parece una fiesta silenciosa
adornada de muchos colores
y amenizada con bailes sin música
y con la cuerda tirante
atada a sus bailarines
hasta que llegue la noche.
393
la ventana del corazón se abrió
y salio el dolor
volando como un pandero,
que se alía al aire
para subir mas y mas
hasta llegar a donde su cuerda se lo permita.
La rabia colgada en él
se balancea
en los lacitos de la cola,
y se agita
entre divertida y curiosa
pegada al pandero
hacia la rampa del cielo azul,
de otros veranos con días de viento.
El cielo hoy esta
tranquilo y celeste,
vestido con los colores
de los cometas diurnos,
parece una fiesta silenciosa
adornada de muchos colores
y amenizada con bailes sin música
y con la cuerda tirante
atada a sus bailarines
hasta que llegue la noche.
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