El paseo

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Este otoño temprano

me tapó las piernas.


Pero el sol limpio

como ningún día del verano

se asoma brillante salpicando a la hiedra,

haciendo rieles entre las hojas

rojas algunas

otras verdes,

calentando la tapia

y como si de un brasero se tratara

acercándome a él entre las plantas.


Me hizo salir su luz,

me imaginé su tenue calor

avivando mi cuerpo asaetado

de sus múltiples luces calientes.


Seguí su sendero sin rumbo,

dejándome llevar por la sombra de su ausencia

serenándome como siempre sin proponérmelo

y terminando sin pensamientos,

andando.


Atravesada sólo por su placer,

y por él rodeada

se abrieron todos mis sentidos,

encajándome en un sueño de mañana.


Sentí la vuelta a casa que me llamaba,

apenas mi cuerpo obedecía,

dejé que mis pies caminaran solos

abandonándome en el aire tibio

que la blanca mañana ondulaba.


Se encargó el camino de bajarme

con su pendiente leve,

facilitó mi llegada,

y como si el tiempo no contase

cambió el reloj sus horas

sin mis sentidos enterarse.


El sol se colocó encima,

casi por entero anuló las sombras

y deseé taparme con el alero de la casa.


Llegué a su vientre

con el pensamiento alegre.


Se tiñó de optimismo mi saludo

y mi piel, como mi viejo fogón,

guardó el calor

hasta la luna naranja.
 

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